jueves, 12 de junio de 2014

Hoy comenzó el mundial y yo no estoy en Huatulco

Es una tradición, me dijo Ricardo en la cocina, todos los mundiales que hemos pasado juntos lo hemos hecho en la playa. Mira que cosa, le dije riendo. Apenas llevamos cuatro años juntos y sí, son “todos”. 

La inauguración de Sudáfrica la vimos a las 6 de la mañana en la televisión (no pantalla) de 14 pulgadas y antenas de conejo. Amamos ese hotel en Huatulco porque parecía sacado de una película de los cincuentas, con sus pequeños adoquines verdes, el baño con cemento y las toallas rasposas. Desde el pequeño acantilado de veían las palmeras y el mar.

Hoy amanecí ligeramente cruda. Ni tomé tanto, pero la cerveza era muy chafa. Estaba desvelada porque ayer ganó la selección de mi trabajo un torneo de futbol. Los chavos del equipo son parte de mi equipo y gritarle groserías al equipo contrario era mi obligación y placer. Ya iba tarde a la oficina cuando llegó el albañil con su presupuesto para la compostura de la casa. 15 mil pesos que tal vez sean 20 porque nunca falta que salga algo.

15 mil pesos y yo no estoy gastándomelos en Huatulco.

Estoy exhausta de las retroalimentaciones al equipo. Analizar las katas, revisar mis apuntes de cada uno, encontrar las palabras. Aprensión y emoción por lo que sigue. Entregué los documentos que odio hacer y cambié la fecha al que no pude terminar. Y ya voy tarde a la borrachera del open house de unos amigos de Ricardo. 

Voy tarde para la borrachera y estoy aquí escribiendo con 15 mil pesos por gastar y no son para gastármelos con mi Maridaje en Huatulco.

viernes, 23 de mayo de 2014

De cuando casi me quedo desmadrada

El domingo vinieron a visitarme mis papás. Sólo desayunamos, pues iban de pasada desde el DF hasta Guadalajara, donde aún viven. Fuimos a Tikua, un restaurant medio fresón en el centro y prácticamente hasta el final de la tragadera me acordé que unas tres semanas atrás operaron a mi mamá y casi me quedo desmadrada :’(

Fue horrible y acordarme me sacó la lagrimita otra vez: la operación era sencilla y lo fue: le sacaron una bolita de grasa de atrás de una oreja. La operación resultó bien y al día siguiente salió del hospital. Le llamé como a las 7 u 8 de la noche y me contestó mi abuelita. Ay hijita, tu mamá se puso mal, me dijo. Y al fondo, escuchaba unos gritos de dolor. Ya está acá tu papá, ya la está viendo. Me quedé helada y con un nudo en la panza. No entendía nada; no sabía qué estaba pasando y porqué mi mamá gritaba. Colgué para que pudieran atenderla. A los tres minutos le llamé a mi hermana. Ella vive a unas cuadras de su casa y le pedí que fuera a ver y me contara. Ella me aseguró que ya estaba bien, pero yo estaba asustadísima. Cuando llamé, mi mamá estaba teniendo un choque anafiliático. Mi papá es doctor y la estaba inyectando.

Unos diez minutos después me habló mi papá y me explicó que fue una reacción alérgica al antibiótico. Aunque mi mamá ya había tomado esa medicina antes, resulta que en cualquier momento se puede volver uno alérgico. Como una hora después me llamó mi mamá, ya podía hablar y me dijo que no me preocupara, que todo iba a estar bien. En un choque anafiliático, hay alergia en la piel e hinchazón en general y en caso de mi mamá se cerró la garganta y tuvo taquicardia. 

Cuando pasan este tipo de cosas me dan ganas de agarrar a mi Viejo y a mis perros y regresarme a vivir a Guadalajara. Pero esa no es la mujer que mi mamá crió. Mi mamá nos educó para partir y buscar nuestro camino. 

Desde chiquita, mi mamá quería ser maestra, pero mi abuelo no le parecía correcto. Estudió la Normal a pesar de la falta de apoyo y dinero. Desde los 19 trabajó como maestra de primaria en escuelas federales (antes no hacían prepa). Cuando yo tenía unos 12 años, obtuvo el grado de licenciada por la UPM. Trabajó incluso cuando sindicatos, directores de escuela huevones y padres de familia hijosdelachingada le quitaban las ganas. Lo suyo, era una verdadera pasión por enseñar y sacar adelante a los chavos. He visto cómo se encuentra a sus exalumnos y la saludan con cariño. Trabajó unos pocos años pasado su periodo de jubilación y ahora, junto a mi papá, ayuda a mi trabajadora hermana con la niña más inteligente y chula del planeta: mi sobrina.

Cuando me vine a vivir a Querétaro, mis papás estaba pasando por cosas gachas. Pero no permitieron que eso influyera en la forma que yo quería llevar mi vida. Como adultos, hay cosas que no nos toca más que mirar y arreglársela solo. Uno no puede ni debe hacer nada. 

Para mí, de eso se trata la familia: de quererse, apoyarse y respetar. Y chillar porque pos ni modo, a veces pasan cosas gachas.

jueves, 15 de mayo de 2014

Reseña: Inside No. 9

Hay días en que me quedo sin calzones limpios y otros días no riego a Livia Soprano, mi amada platita de albahaca. Pero lo que siempre hago religiosamente es ver series. Mi Maridaje tiene un estricto calendario de torrents y gracias a rasputina las miramos al comer y antes de dormir. Así que como hablar de lavado de calzones o riego de macetas es medio aburrido hablaré de una serie que me traumó: Inside No. 9.

Inside No. 9 es una serie inglesa que tiene una temporada con seis capítulos independientes no sólo de trama, sino también de género y manera de contar la historia. Lo único que tienen en común es que la historia dura MEDIA HORA y sucede dentro de un número 9: una casa, departamento o camerino. El espacio es cerrado y menos de media hora después lo único que uno puede decir es no.me.chin.gues.que.pu.tas.pa.só y así.

Los escritores de esta serie combinan el fino humor inglés, la perversión y los miedos que quisiéramos ocultar. El inicio del primer capítulo, Sardines, es un poco difícil de comprender. ¿Por qué una bola de adultos emperifollados juegan a las escondidas? ¿Cuáles son las reglas del juego? Una sirvienta ruca y deschavetada que se cree invitada a la fiesta, la novia, el hermano joto y el “compañero” del hermano. La exnovia que aún se textea con el novio, los que no quieren estar ahí y el padre que… la realidad es que el juego es lo de menos y la claustrofobia por estar encerrados en un armario pesa más por los secretos

A Quiet Night In, es de mis favoritos ya que los personajes no hablan y recurren a la mímica para comunicarse. ¿Qué situación provocaría algo así? Un asalto a una casa de ricos y la ley del hielo que sigue a una discusión marital. Humor físico as it best.


Tom & Gerri, nos enfrenta eso que nos molesta y da miedo porque sabemos que podríamos terminar así: la indigencia. ¿Qué pasa si le abrimos la puerta a una persona sin hogar? ¿Cambiamos por influencia de los demás o en esencia siempre hemos sido así? El final y más porque se trata de un escritor, nos dejó a mi Maridaje y a mí llorando en posición fetal. 

Last Gasp es una burla a la cultura pop. Un artitstillo tipo Luis Miguel muere inflando un globo para una niña con una enfermedad terminal. El cantante no quiere estar ahí y los que están en su círculo lo odian. Pero ese último aliento encerrado en un globo morado tiene enorme potencial financiero. ¿A quién le pertenece? El cinismo y la plasticidad moderna retratados con maestría.

The Understudy nos encontramos dentro de un camerino de un teatro en la se representa exitosamente Macbeth. El capítulo está dividido en actos y supongo, porque no he leído Macbeth, que tiene una relación íntima con la trama de Shakespeare. La ambición y el que el personaje principal sea una especie de títere dan escalofríos.

The Harrowing es la más extraña de todas. Sucede en una mansión tipo Monsters Family en la que un hermano y hermana con facha gótico-vampirezca viven. Una adolescente es contratada para cuidar a una persona que sólo se alimenta de leche y galletas. Le dicen que está arriba pero que no da lata. Que no tiene que hacer nada. Que cuando el hermano de arriba quiere algo toca la campana, pero nunca la toca. Que hay un teléfono y no hay señal de celular, pero que no se preocupe, no pasa nada. Cuando la pareja parte a su compromiso, la chica le abre la puerta su amiga, una amiga gordita y darks. Y mientras exploran los cuadros demoniacos y ven que pedo con el gato disecado, el hermano despierta…

La crítica dice presume la innovación de la serie en cuanto a su estructura y la trama. Yo amé Inside No. 9 porque en media hora te despierta emociones intensas y los finales son … hermosamente traumantes. 

Los productores / actores / directores liberaron un capítulo interactivo sólo para internet: The Inventors. Una habitación y dos hermanos que discuten interminablemente sobre la venta del departamento en el que uno de ellos, el inventor loco, vive. Véanlo acá. La propuesta de internet está chida pero yo estoy viejita y me quedo con la TeVé.

Veánla y me cuentan qué les pareció.



jueves, 24 de abril de 2014

Invitación a la presentación de Stenopelmatus y otras revelaciones extremas

Me pregunto si ser la mujer del escritor me da derecho a contarlo. Si como la mayoría de las esposas debiera de aguardar sentada en primera fila y con una sonrisa servir de apuntador en las conferencias del Señor Escritor. O ser la guardiana del copyright y las regalías como la Kodama. Lo más atrevido que he escuchado es a la señora Pacheco hablar de alguna de las manías escritoriles del Premio Cervantes. 

No, no estoy segura si deba contarlo, es como si estuviera revelando la receta de la Coca-Cola o algo así. 

La cosa es que vi nacer cada una de las historias que conforman Stenopelmatus, y ahora estoy a punto de contarlo. Y no soy la única. Pero no piensen mal, no soy parte de ningún harem (aún). A lo que me refiero es que tenemos un grupo de escrituras, Horizontal, y más de uno ha sido testigo de lo que estoy por relatar. Al fin y al cabo... ¿No es la realidad un subgénero de la ficción? Todos tenemos una historia de la historia. Ésta es la mía. 

Una noche tuvimos una discusión matrimonial. De esas que se deben de tener cuando uno de los cónyuges no tira los envases tetrapack vacíos a la basura y el otro debe quejarse con amargura. La discusión de “no podemos vivir en la porquería” estaba caliente cuando al escritor que le da por meterse en los matrimonios sacó una cucaracha de debajo del refrigerador. No cualquier cucaracha. Era una grande y que se movía rápido hacia la sala. Una cucaracha lo suficientemente desvergonzada como para salir cuando hay gente presente en la cocina. El pleito no duró mucho; tuve que subir a la habitación para que Ricardo vaciara el bote de Raid por la cocina. (Soy alérgica al Raid). 

Al día siguiente y después de cenar, lavaba los trastes mientras Ricardo me leía algunos párrafos que había escrito durante el día. La escena narrada comenzó a sonarme muy familiar: había una esposa gandalla y manipuladora que no limpia la cocina y un insecto. Lloré frente al fregadero y Ricardo trató de consolarme diciendo “no eres tú; no importa lo de los tetra-pack”. Al final me convenció, pero sólo porque estaba muy bien escrito. Hoy, ese cuento se llama Stenopelmatus, y —aunque el pleito no está—, el insecto, mejor conocido como cara de niño, sigue presente y da título al libro.

Hay dos cuentos cuyo germen vi por primera vez hace más de 4 años: Mollusca y Valor. En aquel entonces Ricardo masticaba aún más que ahora las palabras. Leía sus cuentos escritos a mano en una sala con cuadros en las paredes. Su cuaderno reposaba en una mesa cubierta con un mantel verde olivo. Teníamos café aguado y galletas. Las palabras no son las mismas y el planteamiento de la historia es ahora diferente. Sin embargo, el brinco desde el trampolín de 10 metros y el sexo casual sigue ahí.

De esas reuniones también germinaría Horizontal, nuestro taller de escrituras. Una vez que Coatl, Ricardo y yo dejamos ese taller de los miércoles sentimos la necesidad de seguir tallereando nuestros textos. Igual de importante es que nos motivamos y animamos a seguir escribiendo y hasta nos animamos a compartir nuestra pasión con los demás. Horizontal ha tenido varios integrantes; algunos se quedan más tiempo que otros, pero los tres seguimos ahí, cada lunes, cada quince días.

En Horizontal vimos crecer otros cuentos de Stenopelmatus como Figura, Roedores y Un hijo adoptivo. En un inicio, Ricardo pensaba que el hilo conductor de los cuentos serían los insectos y demás animales desagradables. Al final, la familia y las relaciones de pareja ganaron la partida. Y como la publicidad que se grabó en la RedQ dice: en más de un cuento “el lector se verá misteriosamente reconocido”. Porque al final, todos tenemos cucarachas en la cocina.


Stenopelmatus nació entre angustias. Un día antes de que recibiera la llamada de la editorial diciendo “ganaste, te vamos a publicar”, Ricardo recibió un mail donde le decía que se pusiera en contacto con la editorial. “¿Por qué me dicen eso? Ni modo que me llamen para decir que no gane”. Pero no quiso albergar esperanzas. No dormimos bien esa noche. Y después de la llamada la duda: “tengo que corregirle muchas cosas, ¿me dejarán?”

Y así pasaron los meses y pasaron las angustias. Ahora sentimos emoción, satisfacción y orgullo. Después de prácticamente un año, Stenopelmatus está en Querétaro y este 30 de abril lo presentaremos en la Vieja Estación. Los esperamos.


Muchas gracias a Coatl por las ideas, los videos y las ganas contagiosas y a Hugo Cervantes por la voz y las críticas.

Les dejo información del evento en facebook, cómo llegar al centro cultural y un extracto de Mollusca, uno de los cuentos de Stenopelmatus.



viernes, 28 de marzo de 2014

¿Qué vamos a hacer sin HIMYM?


En alguna borrachera del 2007, mi compi Osvaldo me presentó How I Met Your Mother (HIMYM). Tienes que verla, me dijo. Es como Friends pero en lugar de cafetería se la pasan en un bar. Entonces es mejor que Friends, pensé. No estaba equivocada.


En aquel entonces solíamos organizar cenas con vino tinto los jueves de cada mes, las cuales terminaban con una terrible cruda en el trabajo. Fue uno de esos viernes en el que mentí a mi jefa; cuando vio mi cara de cruda le dije que había estado en un velorio. Osvaldo me pasó las primeras dos temporadas (la primera en gachupín: “ponte traje, tío”) mismas que me terminé en algo así como 2 fines de semana. Creo que las descargaba en su trabajo y en cada peda mensual me las pasaba. Tiempo después contraté internet chido y comencé a descargarlas.

Siete años después se terminó. Y sentí como si se hubiera terminado una era.

Esta última temporada, en la que finalmente conocemos a la Madre, tuvo muchas críticas. Que si el racismo, que si 22 capítulos para dos pinches días y la boda anticipada hace dos años que nomás no llega. Y todo para enterarnos que la Madre es bisexual y también tiene un crush con Robin.

Ok no. Pero ya siguen los spoilers del final, no se quejen que no se los advertí.


El lunes por la noche, aún moqueaba por el capítulo tres de Cosmos. Fui por otra caja de Kleenex y le puse play a Rasputina. En la primera escena nos regresan al 2005, cuando Robin apenas se une al grupo. “No tengo amigos, no conozco a nadie, soy alcohólica y facilota, buabua”. Barney y Ted juran a Lili no cogerse a Robin a menos que estén dispuestos a casarse con ella. Sí, la serie es sobre Robin, ¡duh-uh!. Durante las primeras temporadas es muy obvio: la conquista, el gozo y la pérdida. Después los novios bizarros. Y enamorar al inconquistable. La carrera exitosa, la boda.

Entonces llegó la despedida. Aún estamos en la boda de Robin y Barney y en una terraza, todos se despiden de Ted porque se muda a Chicago. A Marshall se le quiebra la voz y Lili llora a moco tendido. Yo también lloraba, era como si se despidieran de mí. Recordé las piñas de cumpleaños. La canción que canta Robin cuando se repone de Barney y que coincidió en la semana que mi Maridaje y yo comenzamos. Al Naked Guy, a la cabra que esperé ansiosa en mayo de… ¿2009? Levanté mi brazo e intenté que el High-Infivenity entre Barney y Ted me tocara. *mocollantobaba*.

Entonces, el shock: Robin y Barney tienen problemas matrimoniales y un bonner joke después, ¡bam! están divorciados. Como superfan del #TeamRobinBarney lo admito, fue un golpe duro… pero completamente coherente con toda la trama. Tanto on & off durante seis o siete temporadas, ¡incluso el mismo día de la boda! fue desgastante. Me sentí un poco como en Before Midnight: la vida que se entromete en el amor, el día a día que pesa más de lo que dos pueden soportar. Así es la vida y me gusta que la serie no sea un cuento de Disney. *mocollantobabagritos*

La primera parte del final termina con un pronóstico desolador. Robin se aleja del grupo y padres que ya no pueden quedarse después de las 9:45 en el bar. Pareciera que no habría más bandita en el MacLaren’s para nosotros.

Algunos tuits acusan a los escritores de matar a Barney al convertirlo en un padre amoroso. Esos que dicen que no es creíble sólo ven al Barney del Playbook, de las fiestas y los trajes. Por encima de esa superficialidad está un Barney capaz de amar, que apoya a sus amigos aunque no simpatice con sus convicciones y que le duelen y emocionan las cosas más comunes de la vida: los padres, los amigos, su hermano y ahora, su hija. Barney de papá sólo es un Barney más Legen wait for it… *mocollantobabagritosdary*


En menos de 40 minutos nuestro corazoncito fansero había sido magullado, pisado y miado por un perro cuando nos enteramos del nombre completo de la madre y vemos fotos de momentos felices que Ted tanto nos había anticipado. Y sin siquiera un panecito para el susto nos sueltan que durante estos nueve años la mujer era una zombi. El rumor de la madre muerta tenía un rato en internet pero me parecían puras especulaciones de fans enfermitos. Nunca lo creí y no lo vi venir. *mocollantobabagritostiradaenelpiso*. La noticia estuvo magistralmente manejada. Sin velorios ni dramas. ¡Ya pasaron 6 años! Dicen los chamacos.

Son los escuincles del sillón quienes realmente entendieron toda historia. Y se lo dicen a Ted con todas sus letras: la madre aquí siempre fue un pretexto, todo va sobre la Tía Robin y a tus casi cincuenta aún quieres andar de calenturiento, papá.

Entonces regresa el pito de pitufo, los perros y Robin sonriendo asomada a la ventana de su departamento de veinteañera. *caritafeliz*.


HIMYM, la serie que hizo maestría manejando flashbacks y flashfowards terminó donde comenzó. Y eso es enorme. Los pinches escritores lo supieron siempre. SIEMPRE. En el camino, nos entregaron una forma fresca de contar historias, diferente. Sobre todo, en la última temporada con episodios hablados en rima o la velocidad superdisminuida. Esto les causó problemas con algunos fans. Y los escritores les pintaron dedo.

Dicen que nos gustan los sitcoms porque vemos a nuestro yo aspiracional. Nunca seremos tan bonitas como Robin o tan conquistadores como Barney, pero nos vemos reflejados en ellos. Les copiamos algunos gestos y palabras. Provocamos algunas situaciones que a un grupo de escritores se les ocurrió. Supongo que de ahí sale tanto drama tuitero.

Yo estoy más que feliz con el final. Fue ese pito de pitufo el que me hizo tener una sitcom paralela a mi vida.

Este lunes no dormí bien. Eran demasiadas emociones para sólo ser una pinche sitcom.

Las cenas con vino tinto en jueves migraron a comidas en sábados para llevar a los hijos recién nacidos. Posteriormente mutaron a alguna comida ocasional en un restaurante con juegos y nanas para que los niños se entretuvieran y ahora sabemos de los demás por Facebook o Twitter. No nos vemos mucho, pero cada vez que lo hacemos nos preguntamos: ¿ya viste el último de HIMYM?

Ahora ¿qué vamos a hacer?


Publicado originalmente en Medium

martes, 28 de enero de 2014

Como conocimos a la madre y de pasada me acordé de los últimos nueve años de mi vida. Adopta a Barney

¡SPOILERS!

Si no has visto el capítulo 200 de HIMYM- How Your Mother Met Me, mejor no sigas leyendo y comparte la foto de Barney, mi nuevo entenado en adopción.



No ha sido una temporada fácil para HIMYM. Comenzó con un Marshall separado de grupo y rompiendo el tiempo de todos para avanzar escasos minutos en cada capítulo. Los fans se fueron a la yugular de los escritores por el capítulo de las rimas de cuentos y por una madre que aparecía en instantes. Incluso el capítulo Kill Barney / Slapgiving 3, en el que ser retoma el grandioso gag de la cachetada, los escritores y productores fueron acusados de racistas.

"Lo hemos visto tanto tiempo que ni modo de no seguirlo viendo" era la justificación popular.

Yo no estoy tan de acuerdo. Si bien para mí no ha sido la temporada perfecta, la forma de contar la historia y de apachurrar los botones del tiempo y del lenguaje me siguen haciendo ultra fan.

El capítulo de anoche (el 200) generó una inmensa expectación: sería sólo sobre la madre. La madre, el último engranaje del grupo que a los cincuenta y tantos siguen emborrachándose y fumando mota. Por supuesto ya conocíamos a la madre. Pero no sabíamos realmente cómo era, de dónde venía y porqué chingados le haría caso a Ted.

Y resultó que la madre es tan encantadora que hasta hizo que Ted me cayera un poquito mejor. El Flashbackazo de los últimos 9 años estuvo lleno de gags internos como "Do you know Ted?", el bar "puzzels" y el adorable "naked guy". Un Barney ligador y Lily embarazada se mezclan con el atado de pistas que nos indicaban que la madre siempre anduvo por ahí. 

¿Qué más puede pedir un fan?

Entonces comenzaron mis propios flashbackazos. De lo que hacía y cómo era cuando soltaron cada pista sobre la madre. Dónde lo vi, a quién le conté mi trauma. Cuando regalé una piña de cumpleaños. Cuando me aplicaron el "naked guy". Cuando estando "on drugs" convencí a mi maridaje de ver una serie tan "pop". Cuando ensayábamos aplaudir juntos sin vernos. Y llegando hasta el penúltimo capítulo cuando me dijo: "no platicamos del último HIMYM". 

Hace tiempo en quora leí una pregunta de porqué HIMYM es tan popular. La respuesta con más votos era por los personajes. Que eran una extrapolación de lo que somos y lo que queremos ser. Ahora pienso que es por lo que somos y éramos cuando la pinche serie pasó.

En marzo voy a chillar bien cabrón.

miércoles, 22 de enero de 2014

Last Chance To Dance - Foo Fighters 11/12/13

Érase una vez cuando yo era alguien más
hoy me vi en esa otra vida, en ese entonces
 cuando era nuevo.
En algún momento comencé a resbalar
 y los años pasaron mordiéndome los labios.
Ahora estás por tu cuenta, dimos vuelta a la página
 la aventamos sobre la colina y a través de los tiempos
dime ahora, ¿mi paraíso arde como un infierno en tí?
Conteniendo la respiración, esperé y esperé
¿Cómo una vida sencilla se vuelve tan de pinche complicada?
Zapatos por llenar, secretos que derramé por ti.
Hoy justo debajo de las grietas
vienen en oleadas como en un terremoto.
Dime ahora, dime Sr. Neta
¿Tienes un chingo de valor?
Voy a mostrarte un pedacito de mi espina dorsal
¿Por qué no lo haces tú?


Back & Forth. 
Foo Fighters

La noche del 11 de diciembre de 2013 no tiene nubes. El aire en la Ciudad de México se cuela a través del escenario del Foro Sol. Ninguna de las 40 mil personas amontonadas en dos secciones siente frío. A las nueve y media, los gritos y chiflidos para el staff fueron sustituidos por esa cosquilla que da en el corazón cuando la anticipación alarga el tiempo. Entonces sale la guitarra azul amarrada al cuerpo vestido de negro. La banda toma su lugar. Una brisa le levanta el pelo y Dave alarga la nota de las guitarras. El escenario parpadea y las cámaras se levantan sobre las cabezas.

En la segunda sección está un hombre con canas en las sienes y durante tres segundos, sus pulmones se quedaron sin aire. Por un instante, pensó que esa nota sostenida era la entrada de In Your Honor. Pero cuando el ritmo cambió y en vez de preguntar Can you hear me, hear me screaming?, afirmó: These are my famous last words!, Manuel volvió a respirar.

Al frente, la multitud se azota como si fuera una ola contra el escenario. Hay apachurrones, codazos y pisotones. Por eso no lo ve Manuel, quien ya está en el 2005, googleando In Your Honor Foo Fighters. Encuentra algo en un blog y cinco días después sigue leyéndolo en el trabajo. ¿Quién esta Buttercup? se pregunta. Y para averiguarlo le escribe un email: No tengo el gusto de conocerte pero… La respuesta (o algo parecido a una respuesta) llega algunos chats, mails y un viaje a la Ciudad de México para conocerla. A pesar de haber llegado a sus treintas, Manuel seguía sintiendo ese hoyo en el estómago en cuanto a mujeres se refiere. La multitud brinca y Manuel recuerda el concierto en el Black Horse, las cervezas, el beso robado y el cuarto en la penúltima planta del hotel desde donde se veía las luces de la ciudad y las sábanas blancas donde le besó el cuerpo completo, comenzando desde los pies.

Sin música, Dave da un grito largo. Recibe el mismo grito. Da un grito corto. Le responden otro igual. Toma un trago a su Corona y eructa. Los 40 mil lo celebran. Dice: sentimos mucho haber tardado tanto tiempo en venir. Pero hoy tocaremos hasta que no podamos más. La gente responde con gritos, aplausos, brincos, besos y lágrimas. La intensidad de la respuesta no baja cuando presenta a Chris, Rami, Pat y un reticente Nate que odia a los solos, pero toca el bajo porque la gente lo exige. Taylor en la batería, queda al final y saluda: “Hola amigos and amigas”. La complicidad de Taylor y Dave se desborda cuando cambian puestos. La cámara enfoca a Dave, liderando desde la batería con una sonrisa y masticando un chicle blanco.

Con Dave en la batería y un rubio cantando, Jorge escucha los acordes deSmells Like Teen Spirit en lugar de los de Cold Day In The Sun. Entonces, el adolescente que era en 1994 lloró. Ya no se siente en edad de andar en conciertos y apachurrarse contra otros. Es lo que cobra el haber vivido mucho, muy rápido. Desde sus veintes que ya no le interesan las multitudes, el ruido y la gente en general. Desde su lugar frente a la pantalla derecha, recuerda ese abril en un balneario con Maetzin. Flacuchos, ojerosos y con el pelo desaliñado, parecían hermanos… muy a su pesar. Aquel día Maetzin le dijo otra vez que no. Este día no puede ser peor, pensó. Aún no sabía que Kurt Cobain estaba muerto. Cuando volvió a casa y su hermana se lo dijo, no podía dejar de llorar.

Cuando comienza Stacked Actors, Dave dice que esa no es una canción de amor. Algunos piensan que es una canción para Courtney Love y todos aquellos cantantes que son una pose y que sólo quieren el glamour. Tal vez por eso la guerra de guitarras a media canción, el correr tocando por el escenario y la pasarela y Taylor apretando la quijada en cada batacazo. La banda se entrega y en el último grito muere y vuelve a renacer en los primeros acordes de Walk. ¿Sabrán que lo mismo sucede todos los días en la Ciudad de México? Se abren más calles en el piso, debajo de él, en el aire. Las bicis usan la vía del metrobús. Hulk se encuentra frente a frente a Zapata y Villa frente a la mansión de los azulejos. Un Santa pequeñito trepa por los departamentos de Isabel La Católica y en el metro, hay que brincarse el torniquete a petición popular. En el Zócalo hay susurros de revuelta social. Los designios de Huitzilopochtli de sacrificarse, morir y renacer se cumplen día a día en esta ciudad.

A Sara no le gusta Best Of You. Le duelen sus preguntas. Desde su lugar en medio de la primera sección, sabe que es la canción que sigue porque Dave se calla. Entonces recuerda cuando rentaba una habitación en Madrid y sólo veía el canal de videos en la televisión. Ya habían pasado tres meses desde su mudanza y seguía echando de menos a sus mexicanos. Fue en uno de esos días que lo vio por primera vez: ese close-up al micrófono estilo 50's al que unos dientes y una barba se acercan a gritar “I´ve got another confession to make”. Poco a poco se distinguen unos ojos, un rostro que preguntan: Were you born to resist or be abused? Arranca la batería y comienzan los flashazos: explosiones, niños jugando y abrazándose, un auto que choca, un león que caza un águila en vuelo, un recién nacido que llora, un cementerio, una pareja que se besa. Y la banda completa tocando como si tuvieran la obligación de destruir los instrumentos.

La fuerza de la música, la imagen y la letra la impactan. En la computadora prestada descarga todo el disco en Limewire. Es el mejor puto disco que he escuchado en mi pinche vida, le dice a Eduardo por messenger una noche. Hay burra, cómo no conocías a los Foo Fighters contesta él. La conversación se termina con acá ya es bien tarde y mañana tengo escuela. Un cuídate y dos adiós.

Días después comenzaron las llamadas transcontinentales en las que la voz grave y borracha de Eduardo le preguntaba una y otra vez: Is someone getting the best, the best, the best of you? Ella decía sí. Él volvía a preguntar gritando un poco más: Is someone getting the best of you? Ella decía que no. Nunca supo si era una acusación o una reflexión o si había una respuesta correcta. Como sea, la pregunta que le atormentaba durante todo el día era Were you born to resist or be abused?


El escenario está obscuro y sólo una luz ilumina a Dave, que está en la orilla de esa larga plataforma cantando en acústico. Un brassiere rosa aterriza a sus pies. Los de general A se conforman con verlo en las pantallas que empalman su rostro con la luna. Poco a poco, las estrellas se encienden en el piso. Las parejas se abrazan entre el olor a mariguana. Los 40 mil corean y se bordan en la piel esos acústicos It’s times like these you learn to live again / it’s times like these you give and give again. Dave tiene a los 40 mil en la punta de sus dedos cuando las guitarras gritan y el escenario se incendia. Alguien le avienta la guitarra azul y corre por la plataforma para plantarse frente a la banda. La emoción desborda el llanto y vuela la cerveza.

Es la segunda vez que la banda regresa en esa noche. Dave pregunta: Do you want more? Junta las palmas de sus manos frente a su pecho y por primera vez en casi tres horas, la voz se le quiebra al decir Thank you very, very much. Toma su guitarra y comienza el riff de Everlong. Hello, I´ve waited here for you le dicen los 40 mil. Manuel, Buttercup, Jorge, Maetzin, Sara y Eduardo brincan al mismo tiempo cuando Dave les advierte: This is it! Last chance to dance!

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Guía no ilustrada para emitir facturas electrónicas y hacer poquito menos coraje

La empresa en que trabajo está en el negocio de factura electrónica. Debo confesar que es un trabajo extremo y nunca aburrido ya que el SAT saca sus reformas fiscales a finales de noviembre, para comenzar el año con los nuevos amarres y hay que ajustar las aplicaciones. La cosa laboral se complica con esa maldita costumbre de celebrar navidades y año nuevo con la familia de fueras.

Este año se está poniendo especialmente chingüengüenchón ya que sólo se quedará un esquema de facturación electrónica por internet (CFDI) y todos los que quieran deducir impuestos debemos seguirlo. Los tiempos de impresoras y papel se terminaron, amigosh. Como computita, los retos que presenta han sido tan emocionantes como ver Star Trek into the Darkness en Macropantalla, 4D y disfrazada. Ya dije, soy ñoña. Bueno a lo que voy es que los retos técnicos de volumen y performance están cabrones y combinado con el hecho que si una empresa no factura, no traga, pues ya se imaginarán la presión. Lo bueno es que somos bien chingones.

Como sea, he aprendido más de una cosita en lo que facturación electrónica se refiere. Y gracias a mi maridaje que ha comenzado a cobrar regalías de sus libros *Rox se prepara para ser María Kodama*, he vuelto a vivir la burocracia de hacer el trámite en el SAT. Algunos tuiteros (dos) tenían dudas y decidí escribir sobre esta tramitología. 

Nota: sé que pagar impuestos es una chinga, que México no está preparado, que la mamá de los diputados, que la reforma energética, que el SAT nos acosa, que me rompen las macetas. Por favor, llévense sus quejas a tuiter, aquí nomás les explicaré lo que deben de hacer.

Se llama facturación electrónica porque ahora la factura es un archivito con extensión XML. Lo puedes abrir con notepad (o vi *blink blink*) y podrás ver que contiene la información que antes escribías en tu recibo: emisor, receptor, conceptos, totales, impuestos, etc. Sin embargo, para que ese archivito sea legal, debe estar firmado por ti y por un PAC autorizado. A esto último le llaman “timbre”. Ya no es necesario tramitar folios, ya que estos quedan únicamente para referencia de tu sistema administrativo o excel o secre. Al XML comúnmente lo acompaña un PDF que es para que los mortales puedan leer el los datos del XML; pero el chido y el que debes guardar como tu porno es el XML. 

Estos archivitos XML ya tienen un rato usándose y la diferencia en el 2014 es ese timbre, que se da por internet. Muchas aplicaciones ya tienen su timbrado y la verdad, te ganarías problemas de impotencia sexual si como honorista quieres comprar “sólo el timbre”. Entonces, busca una aplicación que ya lo haga y compara precios y diferencias. La más chula es MisFacturas.net.

Cualquier aplicación te pedirá tu CSD que obtienes con la FIEL para poder hacer tu XML. Así que tooodos los pasos son estos:

1. Si no la tienes, obtén tu FIEL. 

1.1 La FIEL se obtiene en las oficinas del SAT (de preferencia haz una cita para que te den una ficha) y debes llevar un requerimiento y solicitud elaborada. Báñate, peínate y ponte desodorante. Hay fotos encuerado, huellas, retinas y firmas digitalizadas. No es muy tardado, unos 40 minutos. Y sí, es trámite personal, no te lo hace ni tu contador ni tu mamá.

1.2. Saldrás del SAT con sensación de haber sido fichado de por vida y con tu USB con 3 archivitos que conforman tu FIEL. Un archivo *.cer que funciona como tu clave pública; un archivo *.key que funciona con la clave privada y un password. Ponlos en una carpeta que diga FIEL y guárdalo en un lugar seguro. Compártelos sólo con tu mujer. 

2. Obtén tu CSD usando la FIEL

2.1 Utilizando la FIEL podrás obtener tu Certificado de Sello Digital en la comodidad de tu casa u oficina. Puedes tener a tu contadora en las piernas, pero por favor, usa internet explorer. Acá está la información del SAT

2.1. Es probable que ya tengas un programita de escritorio llamado SOLCEDI, porque lo usaste para requerir tu FIEL. Pero ahora tienes que solicitar tu Certificado de Sello Digital (CSD). Con los archivos que genera, entras a CERTISAT, los subes y obtienes tus certificados (yeiiii)

OJO: los CSD también están conformado por los mismos 3 elementos de la FIEL; por eso, es común que la riegues introduciendo la FIEL cuando solicitan el CSD o viceversa.  Guárdalos en diferentes carpetas y ya la hicites.

Si no puedes obtener tu CSD corre al SAT para que revisen tu situación fiscal u otras rarezas que los computitos del SAT no te dicen por no persistir los asserts hasta la capa de presentación *chacapuncuaz*

2.2. El SAT se tarda hasta 72 horas en publicarlo tu CSD y hasta que esto no esté hecho, tu PAC no podrá darte un timbre :(

3. Genera tu factura electrónica en tu aplicación favorita

Y bueno, el comercial: Mi grandioso equipo y yo desarrollamos MisFacturas.net, está en la nube, te sirve de bóveda fiscal, puedes validar los comprobantes que recibes para asegurarte que no sean espurios, controlar tus pagos, exportar a Excel y otras monadas. 

Tengo que ser honesta y decirles que la generación de CFDI (XML y PDF) es gratuita ya que por ley estamos obligados a tenerlo. Pero si eres distraído te conviene contratar un plan, de lo contrario nuestro demonio linuxero borrará tus CFDI a los 3 meses juajuajua.


Cualquier cosa me dejan un comentario a @jeri4queen. Y si alguien se suscribe y le gusta o no le gusta dígame.


Mi superteam en uniforme oficial

jueves, 17 de octubre de 2013

Historia de una mujer que se hace pasar por valiente cuando en realidad es infiel

1
En la primaria tenía una compañera que decía que cabello es el de la cabeza y pelo el de todo el cuerpo. La niña fue mi némesis hasta cuarto.  Sólo por molestarla, yo le decía que eran sinónimos. Sin embargo, ella tenía algo de razón: la raíz latina de cabello es capillus, de la misma raíz que caput, cabeza.

Sin embargo, las palabras que indican la falta de cabello o pelo han tenido a través del tiempo diferente significado: pelado y descabellado.  Mientras que “pelado” se denomina a aquella persona vulgar, de modales corrientes y clase baja, “descabellado” es aquel que hace cosas que van en contra del orden o la razón.  Un insensato.

2
Los judíos jasídicos lo llevan en caireles junto a las patillas por mandato bíblico.  Las monjas y las mujeres islámicas lo ocultan bajo un manto.  Ya no es obligatorio que los jueces ingleses lleven esa peluca blanca llena de rulos del siglo XVIII. Las tribus urbanas también hacen del cabello una forma de manifestar sus principios: los punks lo cortan de los lados y los peinan en picos hacia arriba. Los emos, menos enojados que los punks lo alacian hacia el frente, procurando tapar una parte de la cara, en especial los ojos. Los rastafaris llevan dreadlocks o rastas para enmarcar su mensaje espiritual y naturista. A las mexicanas nos enseñan que el pelo de mujer debe ser largo.  Largo hasta la cintura.

3
Para las mujeres, el pelo hermoso y perfecto sólo lo tiene la de enfrente.  Excepto si eres Jennifer Aniston.

4
Orange Is The New Black es una serie de televisión que se desarrolla en una cárcel para  mujeres. En la serie, cada reclusa tiene un look de acuerdo a su personalidad: Nicky tiene una actitud desafiante que comienza por los ojos negros y rabiosos y termina por el pelo largo y alborotado. Las raíces negras empujan el crespo rubio. Al verla, pareciera que en la cárcel no existen los cepillos. Pero no sólo hay cepillos, también hay un salón de belleza comandado por un travesti, Sophia. Red, la jefa y mandamás de la cocina lo tiene corto y pintado rojo sangre, para que no te olvides que puedes quedarte sin comer si ella lo decide. Piper, la protagonista rubia, usa un pelo corto y aburrido.  Una melena sin chiste comparada al pelo largo y peinado con trenzas y coletas que utilizaba cuando era narcotraficante.  El “era” es importante, ya que Piper, blanca, protestante, educada y en una relación estable, paga por un pasado ilegal al que la arrastró Alex, su examante, a la que reencuentra en la cárcel.  O al menos, eso quieren creer ella y su novio. Conforme avanzan los capítulos, nos damos cuenta que Piper sólo se cortó el pelo.

5
La estética entre semana. Los únicos hombres son gays o menores de 6 años. El chismorreo de la “revista” televisiva es un susurro comparando con lo que se habla entre tijeras, planchas y secadoras. La conversación se alterna entre chismes, modas y hombres en sus distintas denominaciones: hijos, maridos, novios y amantes. Ante la votación popular, ellos son los culpables y las que tienen químicos en el cuero cabelludo, las mártires y poseedoras de la razón. 

La estilista como una especie de cura / bar tender que escucha, reconforta y regaña. La silla frente al espejo, como un segundo (y amañado) confesionario del que cuando te levantas, no sólo tienes un nuevo look, también consigues el perdón.

6
El pelo largo que cae desordenado sobre los hombros, que mal oculta los pezones obscuros, erectos. La rendición sexual de la mujer comienza con su larga y abundante cabellera que cae desordenada en la cama. Dedos masculinos traspasan las hebras lacias y negras o jalan los rulos pelirrojos o acarician el delgado pelo rubio. 

Lo único que importa es que esté suelto y que sea largo.

7
Serle infiel a la estilista se paga caro.  A veces, hasta 10 centímetros de largo.

8
"Es hora de declarar que esta es una historia autobiográfica, y por lo tanto profundamente sincera."


Margo Glantz
Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador

9
Celebré mi cuarto cumpleaños en Chapultepec. No tengo recuerdos de ese cumpleaños, pero tengo un video en el que salgo con un vestido café que llegaba a la pantorrilla. El vestido tenía unas cuatro capas de tela; la de encima era una gasa vaporosa, con holanes en las puntas y en las mangas.  Sin embargo, lo que más me gusta de esa imagen es mi pelo peinado en dos colitas a un lado de cada oreja.  No eran colitas muy altas, pero si largas: llegaban a media espalda.  Mi pelo siempre ha sido grueso, lacio y castaño. Y pesado, muy pesado.  Si lo ataban en una sola cola, me pesaba.  Mi mamá solía estirarlo hacia atrás para atarlo, por eso rara vez andaba despeinada. Lo estiraba tanto, que mis ojos se hacían de “chinita”

10
“Qué le hiciste a mi pelo” me dijo alguna vez un ex.  Y sólo porque lo dejé en una melena sobre los hombros.  Porque a veces el pelo femenino no pertenece a las mujeres.  Pertenece a un ritual amatorio posesivo.  No es extraño ver ante una ruptura sentimental, a mujeres que cambian drásticamente el look. Ante la incapacidad de cortarle el pito, nos cortamos ese pelo que él adoraba. Si a él le gustaba el pelo negro, lo pintamos rojo.  Si le gustaba chino, lo alaciamos.  Lo importante es el mensaje: tú no mandas más, me libero de ti (aunque por las noches sigamos llorando)


11
A los 3 meses de vivir en España, me mudé con Vicky, una peluquera. (Así les dicen allá a las estilistas). Tenía veintitantos años, de piel blanquísima y pelo rubio artificial. Sensible y ruidosa, Vicky me adoptó como su amiga-mascota. Se burlaba de mi acento y me enseñaba a hablar gachupín. 

Antes que mi pelo pasara por su navaja, lo traía casi parejo y unos centímetros bajo los hombros. Cuando llegué a la escuela con su corte, mis compañeros me miraron asombrados. ¡Qué bien te ves! Vicky lo había cortado en capas y el aire de inicios de primavera acomodaba sus puntas hacia afuera sin necesidad de secadora.

Comencé a cambiar mis pinches y chingados por joder y me cago en. Mis pantalones de mezclilla por vestidos y faldas. Cuando llegó el verano y volví a casa con el pelo rojo, la principal “observación” de mis amigos y familiares fue que estaba demasiado gachupina.

12
Creo que es momento de confesar que le fui infiel a mi estilista.

13
Desde hace un año que intento tener el pelo largo.  No mucho, un poco por debajo de los hombros.  Gris, mi nueva estilista, también lo corta con navaja y dando la espalda a espejo.  Así que no soy testigo del cambio, sólo puedo ver el resultado.  Y el resultado de mi último corte fue dramático.

Corto. Muy corto. Tan corto que la parte de la coronilla quedaba con un parado “punk”. Tan corto que no podía meter mis dedos entre el pelo y sentir una melena. Tan corto que hasta los hombres de la oficina se dieron cuenta que me había cortado el pelo.


La opinión general fue positiva. “Valiente” dijeron algunas. Yo no lo quería así, replicaba a pesar de saber que me veía bien. Es como uno de esos trastornos psicológicos en las que se percibe una realidad distorsionada. Hay algo en mis neuronas que rechazan lo que me regresa el espejo.  Porque me veo y veo a las monjas del colegio y a las señoras cincuentonas que se resignaron a vivir sin menstruación y sin cabello. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

Un gallito de torrents, por favor

Games of Thrones

Le regalé a mi papá el HDTV en donde veíamos las series que mi Maridaje y dealer torrenteaba. Con rasputina, no lo necesitaba más. Viajamos a Guadalajara con nuestro DD repleto de las series que hemos visto. En la computadora de mi papá dejé aquellas que pensé que podrían gustarles: Games of Thrones, Mad Men, Luther, Louie, Downton Abbey, etcétera. Mis papás tienen cable, sin embargo nunca han sido serie adictos. Cuando vivía con ellos, veían Friends y demás sitcoms que nosotros veíamos. Pero las series hard core, nunca las habían visto... hasta ahora.

Como dije, les conecté el chunchito a la tele y les enseñé a utilizarlo. Vimos algunos videos y fotos de la nieta/sobrina también. Entonces les dije: comiencen por Game of Thrones, es el evento televisivo de la dé-ca-da, aseguré. Un mes después, mi papá me llamó al celular en horas de trabajo. Nunca lo hace, a menos que sea una emergencia. 

Su voz temblaba: Hija, me dijo sin saludarme, ya no podemos ver Game of Thrones, se traba, es el episodio 9 de la segunda temporada y ¡el 10 inicia y también se traba! Cómo se llama el archivo, a ver, puedes abrir otro, a ver, cuánto mide. Aunque mi papá ha tenido computadoras, el iPad vino a llenar sus necesidades informáticas. Con el iPad no se tiene que preocupar por sistemas de archivos y programas de reproducción. Su compu está arrumbada y polvorosa. Así que explicarle cómo torrentear fue causa perdida y decidimos subirlo a Megaupload. Un día gracias a Infiernitum. Y al bajarlo igual, montón de problemas. Así que tuvimos que llevarle la tercera temporada en coche.

Ojalá hubiera estado con ellos cuando vieron The Red Wedding. Mi mamá es de esas que brincan, gritan y blasfeman cortando las groserías cuando una trama les apasiona. Un domingo me dieron la noticia de que ya se les habían terminado los Games of Thrones. Danos más, exigieron. Todos queremos más, les dije, desafortunadamente, hasta el siguiente año hay más. Le pregunté a mi mamá qué le había parecido el episodio y dice que lo del bebé fue lo más feíto. Mi papá dice que mi mamá grito ¡Noooo, el bebé noooo!

Sopranos

Estamos volviendo a ver The Sopranos. The Sopranos fue la serie con la que nos estrenamos como serie-adictos. Mi Maridaje, que es el dealer y curador al mismo tiempo, es quien propuso verla otra vez. Y yo, que lloré como amante rusa abandonada cuando Gandolfini murió, dije madonna, sì, per favore! capuchino! 

La primera vez que vimos la serie ya había terminado. Nos compramos un reproductor de DVD y nos suscribimos al Blockbuster. Suena que fue hace mucho, pero son un poco más de 3 años. Los días de promoción (¿martes?) rentábamos una temporada de la serie. Y después íbamos a la Comer a comprar pasta y vino. Una semana después, repetíamos el ritual. Pasta, vino y mafiosos para toda la semana.

El final de la serie terminó con un no-mames-qué-pedo y 2 kilos extra.

Pero como dije, la estamos volviendo a ver. Esta vez torrenteada. Es curioso lo que yo recuerdo y lo que mi Maridaje recuerda de la serie. Por ejemplo, yo me acordaba perfectamente que la hermana había matado al novio mafioso porque le había pegado. Y de la violación de la Doctora Melphy y cómo tuvo un arma en la mano (Tony) y no había hecho nada. Son escenas fuertes, de violencia contra las mujeres. En cambio, mi Maridaje sólo se acordaba que mataban a Pussy.

En fin, la serie es tan pinche buena que a pesar de que sé qué va a pasar, me pongo nerviosa. Como en la lancha donde matan a Pussy. Supongo que era el movimiento de la cámara. No sé.

Y claro, a nuestra canasta básica agregamos pasta y vino. What you want me to do?

Breaking Bad

Se acabó. Yo quedé contenta con el final. Cerró esos flash-backs con los que comenzaron cada una de las partes de esta temporada final. Además no se olvidó de los junkies y de Hank. Pero sobre todo, la escena final entre Walt y Jesse. Más allá de los balazos y la muerte, la relación entre estos dos es la que marca a la serie. Ese estire y afloje entre te mato y te cuido es BIEN PINCHE BONITA.  Ya quiero que pasen 3 años para volver a verla, snif.