martes, 6 de enero de 2009

Días de luto en Zaragoza

Peregrinaciones


Semana santa del 2005. Me encontraba en Barcelona intentado cruzar al sur de Francia por tren o autobús. Empecé a pensar que algo traían los franchutes contra mí, puesto que no había pasajes a ningún lugar. Después me enteré que había huelga y todo estaba paralizado. Como tenía que volver a Barcelona al Cirque du Soleil, me recomendaron ir a las procesiones de Zaragoza.

Los rumores -búsquedas en Internet- me indicaban que en Zaragoza hay 3 cosas que ver en esas fechas: las peregrinaciones, la basílica y los restos de la CaesarAugusta romana. Las peregrinaciones son los jueves y viernes santos, organizadas por las cofradías, que son asociaciones religiosas que se juntan para asuntos religiosos.

[caption id="attachment_65" align="alignleft" width="300" caption="Cofradía saliendo de la iglesia"]Cofradía saliendo de la iglesia[/caption]

Las cofradías tienen nombres rimbombantes y mamones como Cofradía de los excelsísimos huevos flagelados de Jesús. El punto de ebullición de estas cofradías llega el viernes y sábado santo, cuando tienen lugar las peregrinaciones.

Peregrinaciones de este tipo también se realizan en México, en San Luis o Querétaro, por ejemplo. Irónicamente, la de Zaragoza es la primera que asistí. No soy muy seguidora de las celebraciones católicas y mucho menos aquellas que tienen un fondo de tan "yo pecador". Sin embargo, soy fan de las manifestaciones sociales / culturales, de ver el ánimo de la gente que las protagoniza, de sus intenciones, de su historia.
Procesión nocturna
En ésta, participan personas de todas edades, con un disfraz a la kukuxklan pero de colores y la procesión va a ritmo de tambores y trompetas. La música en combinación con el rostro cubierto e inexpresivo, transmite perfectamente el sentimiento de tristeza y duelo que caracterizan a esos días santos para los católicos. Al final de cada cofradía, sale un carrito con una imagen de ésas de retablo (entre mas gore, mejor) y unas viudas con el velo ése español en una peineta.

Volviendo a las peregrinaciones, el viernes santo me pasó algo muy curioso: Me encontraba tirada cómodamente en el piso viendo pasar las cofradías pasar con todo su contingente cuando comenzó a llover. Primero quedito y luego un poco más fuerte y ¡madres! que cae un tormentón con granizo y todo.

Por lo tanto, la procesión comenzó a correr y fue divertidísimo, como lo muestran las siguientes imágenes:

Ni una gota ¿Y ahora?

run forrest, run! Y se agüó la fiesta

Yo me refugié bajo un edificio, pero igual nos caían los granizazos y los españoles gritaban ¡Mierda!, ¡ostias!, ¡me cago en la leche! ¡jajajaja! Yo también corrí a un bar de tapas, donde la gente de la misma procesión llegó. Algunos estaban tristes, ya que se habían preparado durante mucho tiempo. A otros -los más jóvenes- les valió y andaban jugando empapados.
Basílica del Pilar

La pilarica


Por el día visité la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, fundada en un pilar (de ahí su nombre) donde la Virgen María (de ahí lo Señora) se posó antes de ascender al cielo. Recuerden que la tradición católica dice que la Virgen no se murió, subió al cielo vivita y coleando.

Como nota cultural, estas fiestas no son las más importantes de Zaragoza. La mera buena es el 12 de octubre, en las Fiestas del Pilar, donde realmente hay reventón. Desafortunadamente, sólo me tocó verlas en la tele, ya que ese día me fui a Alcalá de Henares, a una fiesta medieval.

Pues en esa Basílica está el pilar resguardado por un muro, y desde un hoyito se ve. Entonces los fieles acuden y lo besan fervorosamente. Pues como que cada quien. La arquitectura del lugar vale muchísimo la pena. Su estilo es barroco y sus cúpulas doradas son preciosas al atardecer. En el interior se encuentran varios frescos de pintores famosos como Goya. Sin embargo, la iglesia te cobra por verlos, ya que están en la penumbra y con un euro o dos se ilumina. Si consideramos que la entrada al museo del Prado sale en 6 euros, es una estafa.

Caesar Augusta y los moros


Por su cercanía al río Ebro, Zaragoza siempre ha sido un lugar geográficamente importante. Los romanos se dieron cuenta de ésto y fundaron la Caesar Augusta, en honor a su entonces César. Así que, hay restos arquitectónicos como: acueductos, mercados y teatros de aquella civilización. El museo dedicado a esta historia (siglos I y II) es imperdible, ya que era la ciudad romana más importante en la península. Caminando un mucho, me fui al Palacio de la Aljafería. Esta construcción se remota a la Zaragoza musulmana y aún se nota su influencia, aunque está un poco parchada. El reino taifa llegó hasta esas latitudes y hasta que fueron expulsados en el siglo XII, fueron dominios islámicos. Al instaurarse el reino de Aragón, fueron modificando el edificio y, según mi guía, esa apariencia de "castillo" es reciente.

Los arcos, el patio y sus jardines de naranjos se repiten en otras estructuras musulmanas, pero estos fueron los primeros que ví y me encantaron. Supongo que la Alhambra de Granada, es majestuosa, pero aún no lo puedo contar.



Zaragoza es una ciudad chica, me imagino que así debía haber sido Madrid hace 50 años. Por supuesto, no es Madrid, ni Barcelona, por lo que tiene todas las ventajas de visitar una ciudad tranquila. Incluso yo me fui caminando al centro desde la estación de autobús, ante el asombro de sus viejitos.

Sus tradiciones están muy arraigadas en la gente y retumban en toda España. Las Fiestas del Pilar y el paso doble son un ejemplo de esto. Busquen una pensión en el centro, cerca de la basílica del Pilar y camínenla de noche.

No hay comentarios: