martes, 17 de febrero de 2009

De lo que me hizo Berlin

Muro de Berlin
Tenía 14 años cuando fue la caída del muro. Apolítica y valemadrista como soy, entonces dije... ah órale, ya sólo hay un Berlin. En el 2002 andaba de mochilazo por Europa cuando conocí lo que queda del muro, y esa ciudad me cambió la vida.

Llegué a Berlin después de 3 noches seguidas de viajar en autobús. Prefería dormir viajando que preocuparme por conseguir hostal (en verano es difícil encontrar alojamiento barato) pero ya me urgía un baño (4 días sin bañarme, ¿y?). Aún estaba tratando de adaptarme a viajar sola y me sentía asustada. Berlin no me recibió amablemente. El señor de los boletos del autobús me gritoneó en alemán (nunca me enteré porqué), la vieja del baño me gritoneó por no saber que decía un letrero en alemán, el policía del metro parecía un nazi y me vió feo. Además vi un perro vomitar y comerse su vómito.

Cuando por fin hallé hostal, fue del lado oriental de Berlin... no es un lugar bonito, más o menos como Tacubaya (y yo que venía de ver palacios en Austria). Después de recorrer enemil estaciones del metro, que todas sonaban igual, llegué al hostal... pero no me dejaron entrar hasta las 2pm. Intenté comer, pero mi angustia había hecho nudos en mi estómago y no pude.

Caminando, me metí al internet con la esperanza de ver a alguien conectado y así no sentirme tan abandonada, pero no había nadie... con tanto horario y viaje, me había olvidado que era domingo y de madrugada en México. Lloré y lloré. Me dí cuenta que había perdido mi guía de Europa y seguí llorando. Regresé al hostal y me topé con una protesta sobre la matanza de perros, quienes traían unas fotos horribles y un perro que mataron en el techo del auto. Seguí llorando. Por fin me dieron mi cama, me bañe, regrese a llorar y me dormí. Lo único que quería era irme de Berlin.

Al día siguiente llegué a la conclusión que ya me había cansado de llorar y decidí tomar un tour que me recomendaron en recepción... "Berlin Walks". Así que deje mi maletón en la estación de trenes zooghnierngs, donde ya esperaba un inglesito para comenzar el tour.

Éramos un grupo como de 20 y todos tomamos el metro hacia el lado este. En el trayecto, el inglesito nos comentaba de economía, del Rhin, de costumbres berlinezcas... bajamos del metro y mientras caminábamos nuestro carismático guía nos iba narrando la historia de Berlin, con el imperio, la primera guerra, los nazis, la segunda guerra y los rusos. Como siempre, el pueblo era quien llevaba las de perder. Cuando contó del bombardeo durante la segunda guerra que destruyo el 90% de la ciudad, me impactó el que los elefantes del zoológico anduvieran caminando por la calle, la pestilencia, la histeria, la cantidad de muertes... se me puso la piel de gallina.

Al llegar a la plaza en donde los nazis quemaron los libros, mi corazoncito se apachurro al leer "Quien comienza quemando libros, termina quemando gente". Alguien lo escribió hace más de 2 siglos y seguimos quemando gente.

De ahí al muro. Yo no sabía los acontecimientos que llevaron a que el muro se cayera, y esto fue lo que me enteré: Cuando vino la Perestroika, la URSS le dijo a los demás países comunistas "Ahí se rascan ustedes solos". La presión para el gobierno alemán no sólo venía de un Reagan exigiendo en la puerta de Brandeburgo que se cayera el muro, si no de sus propios ciudadanos, que se comenzaron a escapar por Hungría hacia Austria. Las protestas en diversas ciudades como Leipzig y Berlin se hicieron insoportables, el mundo tenía los ojos puestos en Alemania del Este.

Entonces, el gobierno alemán lanzó un comunicado el 9 de noviembre de 1989 en el que dijo que iban a abrir las fronteras. Esto, sin avisarle a los militares de las mismas y sin establecer el cómo salir. Todos lo berlineses veían por el único canal de TV esta conferencia. Un reportero le pregunto al vocero.. "Y eso desde cuando empieza?" el individuo, presionado y sin mas información dijo "pues ya, desde orita". Los de Berlín del oeste también se enteraron, por lo que corrieron a su lado del muro, para verlos salir. Sin alguna otra instrucción y abrumados por la gente, los militares permitieron salir.

Las poquísimas salidas que había se abarrotaron, y fue cuando la gente se lanzó a tumbar el muro. Prácticamente todo Berlin del este se lanzó a romperle su madre. En el oeste, recibieron a los alemanes con marcos (la moneda de entonces) para que los gastaran en la Potsdamer Platz y en todos los bares o restaurantes había comida y cerveza gratis. Familias que tenía 28 años sin verse se reencontraron.

El tour se terminó en Checkpoint Charlie que era la puerta gringa entre los 2 Berlines. Ahí hay un museo dedicado a la historia del muro. Fotos, recreaciones de escapes, historias...

Lo aprendido ese día me movió demasiado. Decidí dejar de chillar y apechugarle.  Mi mochilazo por Europa se puso mejor, pude conocer gente, salir de noche y disfrutarlo al máximo. Al regresar a México sabía que podía estar sola y salir adelante aunque me sintiera de la fregada.

Sin Berlin no habría Querétaro y mucho menos Madrid.  Y por su puesto, tampoco existiría este blog.

4 comentarios:

Brian Madera dijo...

Hoola!
oye que chida historia!! oye eres de mexico??


yo quiero ir a berlin el proximo año =)

¿como te llamas por cierto?

mucho gusto! =)

Ana dijo...

Q

Analia dijo...

Que lindo relato.. y me ha ayudado mucho ya que he encontrado tu blog buscando "viaje a berlin sola" porque estoy en la duda de viajar sola o no.. pero no me lo quiero perder ya que soy de argentina y no tendre muchas oportunidades para volver a europa. Definitivamente voy a intentarlo!! aunque lo del guardia nazi me asusto jeje me alegro haya salido todo biennn saludossss :D

Rox dijo...

HOLA Analia!
Que bueno que te animas! no es tan difícil, de verdad. Vas a aprender mucho y es muy divertido.
SALUDOS