lunes, 13 de abril de 2009

Las Gorditas de Bernal

Bernal y su peña

Peña de Bernal es un pueblito que se encuentra a sólo 45 minutos de Querétaro capital y es la entrada a la Sierra Gorda. Los indígenas que vivían en esta zona de Querétaro –la sierra-, fueron de los últimos en caer ante la conquista española. Los que al final se rindieron y convirtieron al catolicismo, lo hicieron unos 60 años antes que Hidalgo, los corregidores y demás revoltosos comenzaran con sus relajitos independientes en la capital del estado. Bernal fue fundado para esos propósitos dominadores ya que de ahí comienza la zona de las misiones queretanas... viaje que aún tengo pendiente.

[caption id="attachment_585" align="alignright" width="150" caption="Vista desde la piedrota"]Vista desde la piedrota[/caption]

Hay quienes le asignan atributos místicos o mágicos a la piedrota que le da su primer nombre. Por esta razón, la Peña es referencia obligada en el equinoccio de la primavera, cuando los creyentes de energías sobrenaturales se disfrazan de blanco para “cargarse” de un sol que supuestamente no existe en otro lugar.

La “piedrota” es un monolito (el tercer mas grande del planeta) en el que crecen muchas cactáceas y al que puedes subir un buen cacho sin más requisitos que un par de piernas con tenis y pulmones funcionales. Para llegar a la cima (donde hay una cruz) si se necesitan cuerdas, clavos y ganas de matarse (ok, exageré).

Acampar también es una recomendable opción. Las noches sin luna en Bernal te dejan sin aliento. Para los flojos, al pie de la peña hay puestos de gorditas, micheladas y elotes. Los fines de semana encienden la fuente bailarina con música instrumental.

El pueblo está muy bien cuidado, limpio y pintado con colores vivos. Se nota la mano de la secretaría de turismo, sin llegar a sentirse plástico. Las 2 cuadras que comprenden su centrito son para que gastes tu dinero en artesanías, comida, ropa y cobijas de lana. La lana que utilizan en cobijas y suéteres es de sus principales productos.

[caption id="attachment_594" align="alignright" width="150" caption="Gorditas, nopales en penca"]Gorditas, nopales en penca[/caption]

El más importante es, sin duda, las gorditas. Como buena pseudo-queretana amante de las gorditas, yo voy cada dos meses o algo así.

No se si sean los cuarenta y cinco minutos de recorrido para llegar al pueblo, la altura o el hambre a la bajada de la piedra, pero son orgásmicas... Cualquier platillo es garantía de gula. Mis preferidas son las de rajas con queso y las de nopal en penca, llamado así porque el nopal cortado en cuadritos se cuece y sazona dentro de la penca. Si queda espacio, un sope de frijoles con queso y harta salsa verde.

Otro imperdible son sus micheladas de a litro. Preparadas en el momento, con salsas y chile (incluido en la escarcha) son increíblemente refrescantes. Especialmente si ese día te sentiste muy atlético o quisiste impresionar a tu acompañante y te regresas de la peña sacando los pulmones.

También son famosos sus dulces de leche. Yo me quedo con las gorditas y las micheladas.

Caminar por el pueblo y descansar en la plaza es relajante. Su arquitectura virreinal es preciosa. La parroquia tiene los colores queretanos (rojo quemado / amarillo mostaza) y, dependiendo de donde la veas, se asoma la piedrota. El castillo del reloj o la capilla de las ánimas son otros lugares que fotografiar.

[caption id="attachment_584" align="aligncenter" width="150" caption="San Sebastián"]Parroquia de San Sebastián[/caption]

Quedarse de noche vale mucho la pena. Las habitaciones van desde los 350 pesos y se respira un olor a madera y aire limpísimo. Además es posible tomar el tour de las leyendas o comer en el Piave, uno de mis favoritos restaurantes de comida italiana del mundo entero. Creo que no hay antros, pero es divertido ver a los chavos locales dar el round al pueblo con sus estéreos a todo volumen.

Dicen que su gente es de las más longevas de México, gracias al clima templado tirándole a frío, a la comida y a su piedra. Yo le voy más a que saben disfrutar la vida.

[caption id="attachment_588" align="aligncenter" width="300" caption="Descansando en un poyo"]Descansando en un poyo[/caption]

5 comentarios:

Nigger dijo...

Como para completar la reseña. Esto fue en julio de 2007.

controlzape dijo...

Yo la vez que fuí tenía una bomba de helicobacter pylori en la panza y no me atreví a probar las gorditas que, admito, se veían muy sabrosas.

Otra cosa que ví que les gusta a los adoradores y adoratrices atolondrados de la Peña (aparte de pensar que sirve de cargador de pilas gigante) es encontrar formas a partir de las sombras que hay en las piedras.

Un día de estos la lupe y yo seguiremos tu recomendación de quedarnos. Supongo que no hay tanta contaminación lumínica en la noche y se pueden ver bien estrellas que uno no ve en Qro o Mx por tanto pinche foco.

Caso Patologico dijo...

No estaría mal un link sobre el "como llegar" ... si es a una sección de nolocuentes.com mejor aún :D

saludos
Mario

Rox dijo...

Negrito: Que valoorr! si subieron ja

Zape: uiii si no comes gorditas es casi como si no hubieras ido. Hay un hotel al pie de la peña, supongo que en esa se ven mejor las estrellas. O acampar es gratis

Mario: Ya estoy viendo el widget para meterle google maps! Prontamente, no os desespereís.

Las Chido/Culeras Crónicas Culinarias de Culituerto y Culimocho: Festival de la Paella | No le cuentes a mi madre dijo...

[...] de dejar bártulos y alforjas en un hotel de Bernal (para saber más de Bernal háganse un favor y lean a Rox), el mochómovil transladó a los Tuerto y a los Mocho a las cavas Freixenet, a sólo unos minutos [...]