viernes, 13 de agosto de 2010

Me partí el hocico

De hermosa escuincla, lo que más me decía mi padre era lo mucho que me quería. Y lo segundo que más me decía era ¡FIJATE SONSA! El amor de mi padre nunca nubló su vista y prontamente se dio cuenta que yo era despistada, por decirlo de una manera bonita. Por ejemplo: dejaba vasos donde no existían mesas, olvidaba donde dejaba mis cosas, echaba a andar la licuadora sin colocarle la tapa… en fin. Sonsa, zopenca y demás conjugaciones de idiotez aplican a mi persona.

Con los años, mis “despistadas” no disminuyeron. Como muestra están los individuos con los que me acosté y no debía En realidad, nunca le di importancia a ese defectito. Hasta se me hacía cute. Y es que nunca terminé dañada o dañé a terceros; hasta ayer, que me partí el hocico.

La oficina a la que voy a dar asesorías está en un pinche cerro. De esos cerros que abundan en Querétaro y que para lo único que sirven es para aventarse en un carro deslizador avalancha. Pero alguien pensó que la vista era hermosa y el viento muy limpio y puso ahí un pinche edificio. Y yo pensé que usar botas con tacón de 10 centímetros es un look chingón. Pero la fuerza de gravedad no perdona y como no vi dónde terminaba la banqueta, aterricé con todo y computadora.

Fue un aterrizaje forzoso. Primero se me torció el tobillo izquierdo y traté de conservar el equilibrio con el derecho, pero como éste aún estaba en la banqueta y mi ombligo en la calle, el sacar la pata torcida para sostenerme fue imposible. Aventé las manos hacia adelante, para cuidar mi bello rostro, pero una mano estaba ocupada cargando la computadora y la otra está pendeja, por lo que terminé con un lado de la cara contra el pavimento.

Debido a la bajada y a la lentitud de mi caída, me raspé en vez de golpearme. Sentí las rodillas raspados y vi mis palmas, sólo la derecha tenía sangrita. Con la lengua sentí mis dientes: estaban completos. Me senté en la banquetita y del coraje, le pegué con la mano buena a la pinche banqueta. Después me sacudí las manos y toqué mi rostro: sangre.

Volví a mi coche con paso de zombi; me senté con dolor y bajé la madrola que tapa el sol y en su espejo vi mi rostro desfigurado. Parecía como si un monstruo había mordido un pedazo de labio y después jaló hacia el cachete. HORRIBLE. Lloré poquito y me limpié con kleenex y agua ciel. Decidí volver a casa, quejarme en twitter, curarme con agua oxigenada y sufrir.

La inflamación comenzó a notarse y mi labio superior alcanzó niveles elefantezcos. Por supuesto, me deprimí. Aunque la cosa no pasó a mayores, esos madrazos duelen en el ego. Y no solo por pendeja, si no porque se ve refeito.

Después de una sobredosis de naproxeno, mi boca está mucho mejor. Ya ni asusta y supongo que en un par de días podré tapar las raspadas con maquillaje.

Muchas gracias a los twitters que me desearon pronta recuperación y chinguen a su madre los demás. JUM.

14 comentarios:

ricardos dijo...

Ah, qué güey.

Vagancianet dijo...

¡¡LAS PIERNAS!! ¡¡¿¿No se maltrataron tus piernas??!!


¬¬

Joel BD dijo...

JAJA que pendeja, ¡¡¡YA BAJATE DE LA PINCHE NUBE!!!

Rox dijo...

Ricardo: Chale, si.

Vagancianet: pues poco raspadas las rodillas, nada que preocupe.

JoelBD: ¡Hola! ¡Ya te extrañaba! no podía dormir de pensar que te habías olvidado de mi. MALO.

isaako. dijo...

no es que me pongan feliz tu desgracias
pero siempre me rio cuando te leo :B

espero andes bien, o minimo poquito mejor.

saludos.

Vagancianet dijo...

Uff... Menos mal, me asusté por un momento

Chilangelina dijo...

Sana, sana.
:)

Anónimo dijo...

y la foto ???

Rox dijo...

Vaganciano: yo también.
Chilas: Gracias :)
Anónimo: Nuncamente!

RAH dijo...

Pobre de ti. Peeeero va a ser muy divertido ahora que salgas a la civilización con las huellas del labio roto y veas que todo mundo creerá que te dieron tus cachetadas y verán feo al susodicho (yo lo sé, hace meses mi perro me dio un cabezazo y también anduve con el labio roto). Así que dile a tu viejo que se porte bien o lo demandas por violencia familiar ;)

Shatzy Shell, desde la estacion... dijo...

me cae de a madres que las caiditas pendejas son las que duelen en el ego chingos, una vez me caí saliendo del metro en Praga, de esos días que no deseas que nadie te viera... por pendeja.

Ornitorrinco dijo...

¿Y las fotos, Amá? Digo, tras desgarradora descripción debo decir que nos dejaste morbosamente picados a todos.

Suena a que genuinamente te pusiste un Mandrake de aquellos. Eso pasa por no poder caminar y mascar chicle al mismo tiempo :)

Aguas contigo.

PS - Una duda ¿Esto sucedió al ir llegando a la chamba o al salir?

La Diabla dijo...

Ahhh algo extraño pasa en la ciudad que todas las queretanas nos caemos en plena calle y luego posteamos sobre ello jaja.

Suerte en la recuperacion, por suerte para mi, cuando me iba a caer traia el ipod en una mano y el celular en la otra y los solte para no caer de jeta, ahora que lo pienso, mi cara se hubiera sanado, pero mi ipod y mi celular no pueden reparar sus raspones.

Rox dijo...

Shatzy: Pero puedes presumir: "esta cicatriz me la hice en Praga" :P

Ángel: llegando. Obvio, no llegué.

Diabla: Pinche ciudad mal hecha.

La boquita ya está mejor, grashias