lunes, 6 de septiembre de 2010

Burocracia digital

Existen dos tipos de mexicanos. Los burócratas y los que sufrimos de los burócratas. Hábilmente, el gobierno se ha encargado de marcar esa diferencia. Bonos, prestaciones, pre-posadas y posadas, horarios de trabajo de medios días y la facilidad de hacer su trabajo mientras se liman las uñas y tortean, son algunas de las diferencias marcadas. Pero sobre todo, está la prerrogativa que tienen de mirarnos con desprecio y obligarnos a atender sus indicaciones -no negociables- al pie de la letra.

Los burócratas son unos sádicos. Nos tienen amarrados de las manos y podemos elegir la hora que nos chingan, pero de que toca chingadazo, toca.

Historias de sadismo burócrata hay muchas. Pero sin duda, las más violentas son aquellas que involucran a la Secretaría de Hacienda. Ya de entrada, el dar dinero al gobierno a nadie le gusta. Así que además le peguen a uno, es sobre todo, humillante. Bulling gubernamental al puro estilo redneck.

Desde hace poco más de un mes, yo soy su víctima y no veo para cuando me suelten.

Mi primer trámite, fue el cambio de domicilio de Guadalajara a Querétaro. Como buena habitante del internet, investigué en la página del SAT los requisitos y en googlemaps la ubicación. Llegué con mi formita llena, 3 identificaciones personales y 5 comprobantes de domicilio, todos con dos copias.

En la entrada, había dos filas. Una fila para los que traían cita y otra para los que no teníamos cita. Me formé en la segunda y me dieron un cartoncito fucsia con la leyenda “cambio de domicilio” y una hora fija: 12:30. Los que traen cita, obtuvieron ese cartoncito por teléfono o internet. Así que los que traíamos cita de las 12:30 teníamos que formarnos en la fila 1 de las citas desde las 12:10 y así tener un turno de atención. Una cita para tener una cita, para tener un turno; me gusta su estilo.

Así obtuve mi turno de atención: C1054.

Oh Tim Burton, debiste haber venido a México para la famosa escena de Beetlejuice. Y es que por más que el número de ticket sea 999999999999, es un consecutivo. En cambio, el SAT maneja de 5 a 7 consecutivos en su display electrónico. Cuando me senté, ninguno de los 3 números del display tenía relación entre sí o con mi turno. Existía, por ejemplo (porque no recuerdo exactamente), el 154, A382 y 2502. Media hora después, el turno C1052 pitó en el display.

Por fin, hora y media después, un chico me atendió en la ventanilla 10, a pesar que el display decía ventanilla 2. En el momento que lo vi, pensé que la espera había valido la pena. El tipo era de esos morenazos, con ojos negros tan coquetos que hasta lunar a un lado tienen. Además, parecía que llevaba sus 26 años sonriendo, porque esa mueca en los labios que a nadie le sale esa oficina de gobierno, a él le quedaba perfecta. ¿Cómo estás? ¿Has esperado mucho? ¿Eres de Guadalajara?, ¡que bella ciudad! Ah! Te llamas Rosalinda, como mi madre. Es un nombre hermoso. No sabes si estabas dada de alta, no te apures, ahora te averiguo. Todo eso, mientras capturaba mi información en su sistema.

Increíble, el tipo era un sillón de piel en una oficina gubernamental.

Tan bueno fue su trato, que empecé a sospechar que tenía triples intenciones. Por eso, cuando me preguntó cuál era mi película favorita me frikie: el wey quería salir conmigo. “no se” respondí con cara de Leonard Hofstadter. En realidad, el individuo lo utilizó para establecer mi contraseña y así poder entrar al portal del SAT.

Salí feliz, con mi contraseña asignada dispuesta a ser una buena mexicana y comenzar a emitir mis comprobantes fiscales digitales (CFD). Una vez más, que bonita es la inocencia.

Los CFDs son las facturas y recibos de honorarios digitales. Es decir, en vez de usar un papelito de imprenta, nosotros, los mexicanos responsables del siglo XXI, damos CFDs. Por cierto, desde enero de 2011, las facturas de más de 2000 pesos tendrán que ser electrónica, es decir, CFD. Y háganme caso, emitan desde YA, para no entrar en la bola de millones.

Para esto, necesitaba mi FIEL. No, no es un hombre bueno (e imaginario), es una Firma Electrónica Avanzada, como una llavecita pues. Aquí comenzó mi viacrucis burocrático digital. Y es que los de sistemas del SAT, con tal de tenerte bien protegido vigilado me hicieron pasar por una serie de aplicaciones informáticas igual de masoquistas que cualquier burócrata.

//Inicia burocracia digital, si no quieres leerla llena tu cabeza de yadayadayada. Va a ser más o menos lo mismo.

Primero hay que bajar una aplicación llamada SOLCEDI, al cual le capturas cierta información y te da dos archivitos. Ninguno de esos es tu FIEL. Para obtenerla, hay que volver a las oficinas del SAT, en la que, después de hacer cita y hacer fila 20 minutos antes, te dan un turno y te pasan con un individuo que verifica que hayas llenado bien tu forma y lleves en USB los archivos que generaste con la aplicación. Acto seguido, te fichan como delincuente: huellas digitales de los cinco dedos, firma capturada, captura del iris y digitalización de documentos. Sólo les faltó pedirme muestra de orina o ADN. Al volver del fichaje, el individuo me entregó mi FIEL vigente, un archivito .CER en mi amada USB. Entonces, la burocracia sigue en los Intewebs, porque ahora hay que obtener el Certificado de Sello Digital (CSD). Para esto, hay que volver a la aplicación chafa esa del SOLCEDI usando la FIEL para ensobretar y obtener un .CER. Es decir, hay dos archivos *.cer y uno de esos es el certificado. Aún no se cual es, pero sé que la tengo. Después, hay que obtener los folios, igualitos que las facturas, pero folios digitales. Así que entras a una aplicación llamada SICOFI con tu FIEL (o tu CSD?) y solicitas la generación de esos folios. La aplicación te hace un archivito de texto y, con la misma aplicación y usando tu CSD, envías los folios al SAT. Dos o tres días después, hacienda hace válido tu CSD y tus folios y ¡YAY! Ya puedes comenzar a facturar electrónicamente.

//Termina burocracia digital, ya deja de decir yadayada.

Ya saben que sólo soy filantrópica en lo que toca a perros, pero sólo para joder al gobierno (bien reaccionaria yo) les doy algunos tips para no terminar golpeándose la cabeza con el mouse.
  1. Usen siempre explorer. Una hora después me di cuenta que un sitio no soportaba Chrome.
  2. Escriban todo. TODO Dije. Así llenen 20 hojas de Word con printscreen, guarden todo lo que hacen. En especial los passwords. Por cierto, los criterios para formar passwords están cabrones. ANOTENLOS TODOS y aguas si le meten mayúsculas y minúsculas.
  3. Usen MisFacturas.net. =)
En fin, ¿Recuerdan al chico del cambio de domicilio? Me llamó a la casa. Al parecer, lo que tiene de guapo, lo tiene de idiota y no digitalizó correctamente mi comprobante de domicilio. Tuve que ir dos veces dos al SAT con un comprobante que les gustara.

Ahora, me toca mandar mis impuestos por internet. ¿Quién me ayuda? O de perdis, que me cure las heridas.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

reaccionario, ria.

(De reacción).

1. adj. Que propende a restablecer lo abolido. U. t. c. s.

2. adj. Opuesto a las innovaciones.

3. adj. Perteneciente o relativo a la reacción (‖ tendencia tradicionalista).

Ahí va el tip. Pendeja. Jajajaja.

Anónimo dijo...

Ahhhh....sí .... suena familiar.
Hace quince días fuí a reactivar mis claves para empezar a expedir Recibos de Honorarios nuevamente. Tres visitas después, ya quedó. En lo que resta del año expediré recibos impresos mientras me documento para la factura electrónica. Tus comentarios con estos buRRocratas serán leídos con mucho interés....

Saludos desde Mty,

W

Anónimo dijo...

Doy grasias a la birgensita por favores resibi... digo, muchas gracias por la información. Ya terminé el trámite hoy (y en las oficinas del sat le pasé la dirección del blog a una seño toda norteada jo jo jo).


Saludos
D.

Rox dijo...

Anónimo: Ohhh! estate! no seas reaccionario!

Saludos D y W :)