martes, 19 de octubre de 2010

Proyecto jardinístico


La última vez que papá estuvo en casa, me ordenó sugirió que consiguiera un albañil. Que te ponga todo el patio de cemento, dijo.  ¿Por qué? Contesté viendo el jardín todo desmadrado: hoyos, tierra y pasto irregular.  Pues mira cómo lo tienen tus perros; toda la tierra se mete a tu casa.
El proyectista de ese patio es Scampi.  En Manzanillo, ese güero de Jalpan aprendió que la tierra es más fresca al quitar las primeras capas.  Por eso, rasca las orillas de pasto que están contra la pared y bajo su casa.  Escarba moviendo con ritmo constante las patas delanteras y mete la nariz en la tierra.  Da tres vueltas y deja caer su panzota.  No le importa tener polvo sobre la nariz, se acuesta gozando la tierra fresca. 
Gazpacho apenas y escarba.  Cuando lo hace, utiliza una sola pata.  Más que escarbar, parece que acomoda la tierra.  Prefiere los hoyos grandes y acunados que están contra la pared.  Ahí se acuesta acurrucado, descansando el cuello sobre el borde del hoyo.
Hace un par de días descubrí a Scampi escondiendo un hueso en la tierra.  Todas las mañanas, cuando mis pasos apurados y mis gritos histéricos les avisan que es hora de irme a trabajar, salen a su patio y esperan sentados muy derechos por su hueso de carnaza.   Aquel día les di una carnaza grande, de esas que se tardan al menos una hora en roer.  Scampi enterró, en ese hueco junto a su casita, el hueso que le di.  Entonces se lanzó contra la carnaza de su hermano.  Gazpacho se hizo a un lado con las orejas abajo y fue a olisquear el cacho de tierra donde estaba enterrado el otro hueso.  El güero brincó a la tierra revuelta, escarbó y tomó su hueso escondido. Con los bigotes y el hueso llenos de tierra, se echó dándole las nalgas a su hermano y comenzó a comérselo utilizando las patas delanteras para sostenerlo.
¿Y luego en qué se divierten mis perros? Le contesté a papá.  El me hizo un gesto entre “a ver si ya tienes hijos” y “eres un caso perdido”.

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