domingo, 5 de diciembre de 2010

El hombre y el matrimonio

Iba a hacer un post sobre las pinches viejas que son encantadoramente idiotas, pero Isaac Asimov escribió algo mucho mejor. Enjoy:

(...) Respecto al matrimonio, ¿dónde queda el hombre? Mi propio sentimiento es que la liberación de la mujer también libera al hombre.

En los viejos días, la rutina era que la mujer no tuviera ninguna instrucción (¿para que querían una educación formal?). También se suponía, generalmente, que el cerebro de la mujer era biológicamente inferior al del hombre. Como resultado, un hombre daba por seguro que tenía que ser más brillante que su esposa, y que sería insoportablemente humillante que ella llegara a mostrar señales de ser más brillante que él. Ahí se originó el pensamiento (todavía generalizado, gracias a la tradición) de que una mujer joven debe ocultar su inteligencia y pretender que es tonta, y hasta imbécil, o "ningún hombre la buscará". Normalmente, en una mujer la tontería es considerada "encantadora". Y, por supuesto, si una mujer — por prudencia— nunca utiliza su cerebro, finalmente pierde la posibilidad de ponerlo en acción.

Estas cosas significaron que se suponía que un hombre viviera con una mujer estúpida. El deseo por el sexo se diluye rápidamente cuando se vuelve una actividad consuetudinaria, y una compañía tonta no es ningún placer. Entonces, y no a largo plazo, marido y mujer se cansaban uno del otro y vivían vidas de lo que Thoreau llamó "desesperación silenciosa", o se divorciaban.

Hoy en día la mujer recibe instrucción, y el hombre puede esperar que su esposa sea tan inteligente como él y, en algunos aspectos, todavía más inteligente.

Si puede desprenderse de la reverencia tradicional hacia la tontería femenina, tendrá una mejor compañía y la apreciará durante más tiempo (la compatibilidad mental dura más que la física y, a la larga, es más grata). A su vez, una mujer vivirá más satisfecha con un marido que no desconfíe de su inteligencia.

En pocas palabras, el matrimonio puede convertirse en una verdadera sociedad, que revela delicias ocultas para la mayoría que vive tradicionalmente. Es más, tal "nuevo" matrimonio podría hacer más para estabilizar a la familia que lo que alguna vez podría llegar a realizar el matrimonio tradicional.

Si una mujer acepta más responsabilidad fuera de casa, lo que sigue es que un hombre bajo presión tenga más responsabilidad dentro del hogar. Naturalmente ¡se presenta cierta resistencia! Las labores domésticas tienden a ser aburridas y tediosas (motivo por el cual, precisamente, los hombres insistían en que las realizaran las mujeres); pero con frecuencia un hombre puede disfrutar —por ejemplo— al cocinar, si no lo considera una infamia. Hasta tiene la oportunidad de preparar algo que a él le guste, en lugar de estar condenado para siempre a comerse lo que su esposa prepara para delicia de ella misma.

Otras labores son más fáciles si se comparten, lo que además tiene la virtud adicional de intensificar el lazo que une a marido y mujer (me apresuro a decir que yo no ofrezco un buen ejemplo). Mi esposa, una psiquiatra jubilada y ahora escritora de tiempo completo por sus propios méritos, hace casi la mayor parte —aunque no todo— del trabajo doméstico. Pero, como escritor "prolífico" conservo una semana de setenta horas, y ella lo comprende. El día que me sorprenda con una cerveza en la mano viendo un juego de fútbol será el día que me pase la aspiradora.

Entonces, también, la mayor actividad de la mujer fuera de casa hace que para un padre sea necesario comenzar a compartir la tarea de cuidar a los niños. ¿Por qué no? Mejor. Establece un lazo más estrecho y deja ir el papel tradicional de un ogro remoto ("espera a que regrese tu padre. —él te castigará").

Un hombre podría contemplar todo esto bajo una luz de egoísmo. ¿Por qué no podría tener el placer de convivir estrechamente con sus hijos? ¿Por qué es la esposa la que debe tener todos los momentos felices? Es más, si la familia llega a desintegrarse, tendría una mejor base para derechos de visita y quizá una misma oportunidad de obtener la custodia.

Para expresarlo tan brevemente como sea posible, un matrimonio entre iguales es más valioso que uno entre dos personas desiguales y que no se entienden. Tenemos la suerte suficiente para vivir en una época en la que, en una sociedad donde, ahora es posible. Debemos considerar nuestras bendiciones e intentar que esta posibilidad siga abierta en el futuro.

Isaac Asimov
El hombre y el matrimonio
La receta del tiranosaurio

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Saludos, muy interesante el articulo, espero que sigas actualizandolo!

ĭçoŋoçlast@.·´¯`·.¸ dijo...

Solo se me ocurre escribir.
Sr. Asimov:
Si realizar más labores domésticas nos daría una mejor base para derechos de visita y quizá una misma oportunidad de obtener la custodia, déjeme decirle que es usted más tonto de lo que sus novelas dejan entrever.

Definitivamente es distinto tener conocimientos a tener inteligencia.

Los padres tenemos derechos sobre nuestros hijos por el hecho de ser sus padres, no por lavar trastos y si vamos a Biología I -que usted debía conocer por ser bioquímico- resulta que aportamos el 50% del ADN para formarlos e incluso determinamos el sexo de los mismos con lo que determinamos el equilibrio entre ambos sexos.

ASÍ QUE SEÑOR ASIMOV, es lamentable que usted también haya sucumbido a este tipo de ideas hembristas.

Rox dijo...

Sr. Iconoclasta, volví a releer lo escrito y yo lo entiendo diferente.

Lo que entiendo es: un hombre que está mas en la casa tiene una participación más activa en la educación de los hijos. Es una consecuencia, una ventaja directa. Un placer que no tienen los padres que sólo llegan a dormir.

En una separación no se trata de quien tiene vagina o si se aportó el 50% de la carga genética.

El niño (y esto lo opino yo) debe quedarse con quien le proporcione un ambiente emocional más estable. Y nunca, NUNCA, debe faltarle el otro padre por más defectos que la sociedad diga que tiene.

Hay que desmitificar el papel de la madre SANTA por el hecho de haber parido. El hombre, es capaz de dar educación y cariño por simple hecho de ser humano. (Sacuda bien o no)

Esa desmitificación, Asimov lo cierra con "un matrimonio entre iguales es más valioso que uno entre dos personas desiguales y que no se entienden."

ĭçoŋoçlast@.·´¯`·.¸ dijo...

rox,
El hecho de la madre pase generalmente mas tiempo en la casa que el padre -ya que estadístic la mayoría de las mujeres no trabajan- no significa que tenga una relación más profunda con los hijos.

Eso es solo un mito hembrista y lo cierto es que es más valioso el tiempo de calidad que la cantidad de tiempo pasado en casa.

La mayoría de las madres solo se dedican a medio lavar los trastos y a castrar la vida de sus hijos con regaños, insultos y toda clase de chantajes filiales...Así que se equivoca Asimos al idealizar dichos momentos.

Yo he leido mucho a Asimov y es de mis escritores favoritos -sobre todo en Historia- pero eso no lo exhime de equivocarse cuando de filosofar se trate.

Anónimo dijo...

Chico , desde luego tienes algun problema s con las mujeres