martes, 7 de diciembre de 2010

Hice una(s) Rosalinda-das


La afamada y popular serie de posts intitulados “hice una Rosalindada”, de la que se extraen los maravillosos capítulos de: me rompí un diente por sonreírle a un poste de teléfono y, le eché adobo de pollo al capuchino, presentamos:
1.       Levantar y caminar no es lo mismo
Me tardé una semana bajando el torrent de “The Walking Dead”, pero en realidad, lo que se bajaba -el torrent claramente lo decía- era de “Waking the Dead”.  A los 5 minutos, detecté acento inglés.  Qué raro, pensé y seguí viendo. Pasaron 20 minutos y no salía ningún zombi. Busqué en internet y por fin, me di cuenta de mi error.
2.       Exijo mi pollito aprieta-teclas
Dije: “Quiero trabajar, pero poquito, pa’ no cansarme”. Tres meses después y casi sin darme cuenta, he vuelto a alienarme a la esclavización humana en la que el fin del mundo depende de las decisiones que tome. Osh

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