lunes, 27 de diciembre de 2010

The Sopranos

Gracias a la membrecía de socia distinguida en el Blockbuster, que me da una renta gratis cada 5 películas (sólo iba los martes, a 15 pesitos), pude ver The Sopranos gratis. Bueno, eso es lo que te hacen creer los mocosos robotizados que atienden el mentado cineclub. Como sea, ¡gracias mercadotecnia!

Tony Soprano es un mafioso de New Jersey con mom-issues, por lo que tiene que acudir al psicólogo en busca de ayuda para sus ataques de pánico. Sin embargo, estos ataques no son como los de la gente con trabajos aburridos que se hace pipí al sentir una pistola en la frente. Sus ataques, descubrimos en las citas con la doctora Melfi, están ligados a su vida familiar. Y cómo no habría de tener problemas mentales alguien con una madre como Livia. Manipuladora, destructiva y amargada, la mamita de Tony Soprano es un gran, GRAN personaje. Su muerte (en la serie y tan de repente), me dejó con un vacío existencial. Livia, desde su cama y con cara de sufrimiento, movía las fichas de la familia. Incluso, puso a su concuño, Uncle Junior, en contra de su propio hijo, conspirando su muerte. Junior, tomó el rol de figura paterna para Tony, cuando ocurrió la muerte (por plomo) del padre biológico (que conocemos sólo en flash backs).


La familia

La muerte (por cáncer) de la cabeza de la familia, provocó el enfrentamiento de Uncle Junior y Tony por el poder. Problemas legales y después de salud, hicieron que Junior se retirara lenta y definitivamente del mando de la familia. Tony Soprano, emerge entonces, como un líder de 120 kilos y 1.90 de estatura al que hay que temer y respetar. Carismático, sexi, mujeriego, divertido y con sonrisa de ardilla, Tony encanta y excita a todas… menos a su mujer, Carmela. La italianez y el madrecidad desbordante de Carmela no la hacía mi personaje favorito. Como buena esposa, se la pasaba rompiéndole las bolas a Tony. Con el tiempo, la actuación de Carmela creció monstruosidades. Las mejores escenas dramáticas, las tiene ella. Otras mujeres, amantes fijas y de ocasión nos dejan ver el lado cachondo de Ton. Mi preferida es Gloria Trillo, una mujer fuerte, independiente, divertida y con tendencias suicidas, que quiere a Tony por lo que es: un hijo de la chingada. A diferencia de Carmela y otras amantes, no busca el dinero o la estabilidad. Y esa escena donde la agarra del cuello y la madrea contra la escalera… ufff.

Christopher Moltisanti es sobrino de Ton y se vislumbra como heredero del imperio desde los primeros capítulos. Tony lo quiere como a un hijo y por eso, se dedica a cagarlo. Chris, un narizón quejumbroso y relajado, es la parte cómica de la serie. The Sopranos tiene grandes momentos de humor negro. Más que negro: negrísimo, obscuro, manchado, culero. De ese que nos gusta. Cómo olvidar la escena de la intervención por drogas a Chris, cuando la familia terminó pateando al pobre adicto. O mi adorado Jon Favreau robándole mafio-historias para su película. O Lauren Bacall, siendo golpeada y asaltada por Chris.



El grupo de mafiosos es un entrañable Club de Toby (no se aceptan niñas, a menos que sean putas, estén buenas y calladas). Como escenarios principales de este club nos encontramos el Bada Bing!, el pelódromo propiedad de Silvio y una carnicería deli proveedora de esos deliciosos cortes delicatessen. Pelos y carne: ¿existe acaso algo con más testosterona? Todos los capos son unos salvajes, sin embargo, todos son únicos. Bobby Bacalla, es enorme con cara de niño y gran corazón; lo mismo hace de niñero de Uncle Junior o mata por la espalda. Silvio Dante y su eterno rictus torcido. La risa y los moditos de Paulie, tan rencoroso y envidioso. Ralph y sus manías sexuales enfermas. Vito, mariconazo de clóset. Y qué decir de los capos de enfrente (Nueva York). Los problemas con la otra familia, fueron una constante desde la segunda temporada y se encarnizaron con la muerte de su líder (por viejo), Carmine.

Yomi

El enfrentamiento entre Little Carmine / John Sacramoni / Phil Leotardo impactó en la familia de New Jersey hasta el final de la serie. Johnny Sack como líder de NY, en contraposición de la personalidad de Tony Soprano (NJ), podría bien representar el antagonismo entre ambas ciudades y formas de vivir. Sacramoni nunca sonríe, tiene un genio de vieja malcogida. Carece de sentido del humor y sus normas éticas son en extremo rígidas. Tony Soprano es en-can-ta-dor.

La comida para los italianos es arte, tradición, familia. Y gracias al restaurant de Artie Bucco la serie se convirtió en una tentación a mi muy débil paladar. Solía ver la serie acompañada de vino, tapas y pasta, con la esperanza de que aminoraran mis ganas de mandar todo a la chingada, endeudarme con las tarjetas de crédito y tomar un avión de AlItalia.

Conforme veía la serie, la necesidad de seguir viendo capítulos se incrementaba. El capítulo final lo vi a la 1 de la madrugada y, sin temor a equivocarme, es el mejor pinche final de la historia. EVER. El director, creador y genio detrás de The Sopranos, David Chase, impuso una nueva forma de contar historias. La cámara, los gestos, las tomas. Todo ponía los nervios de punta y el sentimiento de “no mames, va a pasar algo”.

Aun falta un post de la serie: la filosofía y universo mafioso. Sin embargo, no cometan el mismo error que yo y, si no la han visto, háganlo YA.

5 comentarios:

[KwZ] dijo...

MEBRESÍA

[KwZ] dijo...

hasta por las prisas lo escribí mal yo también...

MEMBRESÍA

Rox dijo...

Fíjate que el word me la cambió e investigué:

http://www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=128977

Hay varias notas a favor y en contra, pero la DRAE la admite con C y con S.

:D

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=DFYN8loUboA&translated=1

Ya que terminaste la serie, te recomiendo ese pequeño sketch, está muy bueno.

Mariana Hernández dijo...

Tony Soprano fue un personaje muy complejo, está bien escrito, Matthew Weiner escribió las últimas temporadas, pero es el creador de Mad Men donde vemos a un persnaje igual de interesante que es Don Draper.