domingo, 13 de febrero de 2011

Soy de gustos necios

Esta semana, le cambié la plantilla a mi blog de cuentos (que ahora incluye "reseñas literarias").  Mi etapa rosa nunca se afianzó, la morada está quemada y, aunque ya no soy pelirroja y el verde manzana no me va, me decidí por ese.  Le acomodé el ancho, incluí algunas páginas y posts viejos y voilá!, mi blogcito estaba renovado.  Eso hasta que fuí a mirujear mi otro blog  y resultó tener la misma plantilla.
Juro por Scampi que está acostado en mi pie (y que ya tengo dormido) que no me acordaba que ya había elegido esa plantilla.  Entro sólo para comentar y no me fijo mucho en la apariencia.  Es como entrar a la cocina con la luz apagada, ya sabes dónde es; ya no se fija uno en pendejadas.
No es la primera vez que me pasa.  A veces, compro ropa muy, muy, pero muy parecida a lo que ya tengo.  Me encapricho con ciertos colores y reniego de ciertas modas, como las zapatillas que llegan hasta el talón. Cuando me da por experimentar en el fashion, termino con un montón de ropa guardada que uso como disfraz.
Tal vez me esté haciendo vieja. BUA.

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