lunes, 4 de abril de 2011

Los que nacieron en los ochentas también lloran

Por cuestiones propias a mi voluntad, a veces me relaciono con dóciles mozuelos que están cruzando sus veintes con la gracia de un avestruz. No me quejo: he descubierto los jueves de a litro de cerveza en el Aleph y escuchado la versión original de la canción de Winnie Pooh. Digamos que su juventud e inexperiencia en el arte de separar frijoles de las piedritas son reconfortantes. De menos, si hablan de cagadas es porque a uno le ganó por borracho. Además gozan de excelente salud y no es necesario estarlos llevando a urgencias por cálculos biliares.

Sí. Los jóvenes mozuelos en sus veintes son chidos.

Sin embargo, llega un momento en la noche al que temo. El momento en que tienen regresiones anales y comienzan a chillar. Cuando llega ese temido momento, no hay cerveza suficiente en el mundo para callarles.


¡Mamaaaá! ¡El profe Menganuello es tan malo, hace exámenes bien perros!
¡Mamaaaá! ¡Ya no aguanto los trabajos finales!
¡Mamaaaá! ¡Nos dejan leer cuarenta y ocho mil novecientas dos hojas! ¡con todo y prólogo!
¡Mamaaaá! ¡El stress me está matando!
¡Mamaaaá! ¡Me urgen unas vacaciones!

En ese momento, me dan ganas de azotarles la caguama en los dientes para que de menos, sus chillidos se conviertan en balbuceos inentendibles.

No me mal interpreten. Este rollo no va por el lado de “chamaquitos no saben nada de la vida” y mucho menos “¿y ese es el futuro de Méxicoooo?” Pero es que en serio, ¿de que chingados se quejan los estudiantes? ¿De hacer lo que eligieron y que supuestamente aman? ¿De salir a la 1 de la tarde a ponerse pedos?

Sé que estos son tiempos de libertar radioactiva, pero creo que es justo volver a los palazos en la escuela.

7 comentarios:

ricardos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ricardos dijo...

¡Ja, ja! Dímelo a mí, que tengo que lidiar con nacidos en los 90s.

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo, yo nací en 1985 y tu post nos retrata a mí y mis compañeros de la mestría -pero es que los maestros si son bien ojetes y dejan montones bestiales de cosas para leer- saludos.
Pau

seth dijo...

escuincles llorones. Ah si supieran lo que es lidiar con la gastritis, con calambres seniles y problemas de prostata.

Sivoli dijo...

Imagínate, en la uni donde trabajo ya incluso las autoridades escolares se cuestionan si no es una brutalidad que los pobrecitos chicos puedan inscribir siete materias, que horror.

Cuando yo recuerdo que llevamos hasta once.

Paternalistas que somos, pos qué!

Juanma dijo...

En la España profunda decimos "Quien con niños se acuesta, meado se levanta". Es una gran verdad que conviene tener presente cuando te relacionas con gente mucho más joven que tú.

Por otro lado, de mi vida de pisos compartidos (el de la calle Arizala lo llegaste a conocer) extraje una conclusión positiva: al fin y al cabo, los erasmus veinteañeros no eran tan tontitos, y algunos acabaron siendo buenos amigos. No hay nada más que rascar en la superficie, y afloran las buenas personas que hay debajo.

Eso sí, uno de mis recuerdos más surrealistas fue con una compañera alemana, que se iba del piso, nos había avisado, pero su futuro casero las había engañado a ella y a su amiga, también alemana, así que me pidieron porfaaaaaaaaa que las ayudara a buscar piso. Me sentí anciano de repente, como si fuera el tío chido de las chicas. Maldita brecha generacional. :-)

Besos.

Rox dijo...

Ricardos y Sívoli: Al menos, ustedes tienen manera de sodomizarlos. >:)

Pau: Bueeeenoo, los de la maestría, cuando también trabajan tienen un poquito de disculpa.

Seth: ¿Y que dices de la menopausia? snif

JuanMa: jajaja cierto, de repente se siente uno muy joven y en onda (¡dios!) y sueltan un "es que mi mamá me dijo que no comiera mucho chile"