jueves, 21 de julio de 2011

El Ánimo y felicidad computita

day 22 - a song that you listen to when you’re happy

Existe un individuo en Querétaro al que todo mundo le llama “El Ánimo”. Suele rondar por las tardes y sobre todo en el centro, cuando los queretanitos salimos a culturosear los fines de semana. Trae una cartulina con las palabras ¡Animo Querétaro! ¡Ánimo gente bonita! que levanta mientras da tremendos y muy sonoros chiflidos y gritos más o menos así: FIFIFI – ¡ÁNIMOOO! El Ánimo anda en sus cincuentas, es delgado y camina muy rápido. Sonríe y saluda sin esperar lo mismo. Hay gente que se detiene al verlo, contesta los chiflidos, se toma fotos con él y grita ¡Ánimo! El otro día lo vi por cinco de mayo en su ánimo-móvil amarillo. Por supuesto, el coche también tiene pintado con negro la palabra ¡Ánimo!

La primera vez que lo vi me sentí incómoda. ¿Se supone que tengo que gritar? Y por supuesto que pensé ¿está loco el tipo o qué pedo? Al final, ¿qué chingados me importa si está loco? Como muchas cosas, el sentirme así tiene más que ver conmigo que con los demás.

Mi personalidad no es dramática (aunque he hecho mis telenovelas) no me considero del club de los optimistas. Si no estoy en confianza, soy más bien reservada y no tiendo a mostrar mis emociones efusivamente. Ya saben, esa gente que sobre-abraza o sobre-sonríe a la menor provocación. Que saludan con entusiasmo digno de un perrito french poodle.

Tendemos a asociar la felicidad a momentos específicos. Desde los clásicos y propuestos por Kodak hasta los muy personales y orgásmicos. Así que el día “normal” queda rebajado a una chingadera. Hubo un tiempo que hice demasiado esa comparación. “Soy feliz, estoy a gusto, pero no como aquel día que (…)”

La felicidad incomoda. Me sentía rara con la felicidad excesiva y compartida del Ánimo y me deprimía mi propia felicidad pasada. Ambos, repito, son pedos míos.

Este post lo tengo en mi cabeza desde hace 2 días, pero no lo había escrito. Me despierto a las 7 con los gritos de Gazpacho. Trabajo todo el día y salgo como a las 8pm. Entre lo que saco a los perros, hago ejercicio y lavo los trastes y leo en internetz me dan las 10. Ceno y estoy tan cansada de hacer lo de siempre que no puedo oprimir una tecla para escribir.

Pero al escribirlo recordé que hoy, durante una reunión evangelizadora (de agile development, no se asusten) me di cuenta que hay un nuevo adepto a la causa. Prontamente, los agile computitums seremos más famosos que los Beatles.



Pd. Investigué más del Ánimo y no está loco y no siempre ha sido un tipo feliz. Una buena entrevista acá por el Champi. Y resulta que por gritar a favor del PRI lo metieron al tambo. El chisme acá. Y un video del señor gritando para los no queretanos acá.



Cuando en las noches / madrugada me siento feliz (algunas veces por efectos del alcohol) manejo por Bernardo Quintana escuchando música a todo volumen y berreando las letras.  Reptilia nunca falta




I said please don't slow me down
If I'm going too fast

You're in a strange part of our town
Yeah, the night's not over
You're not trying hard enough
Out lives are changing lanes
You ran me off the road

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