viernes, 5 de agosto de 2011

Payasadas

day 25 - a song that makes you laugh

-Ya déjalas, Luis. Luego no pueden dormir.

Eso decía mamá cuando papá seguía jugando con nosotras a altas horas de la tarde. Mi hermana y yo renegábamos, pedíamos un ratito más.

Crecí cuando durante los treintas de mi papá. Entonces era flaco, dientón, usaba grandes gafas y era muy muy juguetón. Eran juegos más bien bruscos, pero a nosotras nos encantaba. Cuando no nos jalaba de la ropa para detener nuestro paso con un agudísimo ¡no! ¡no te vayas!, nos hacía reír hablando como Cepillín. A mis primos, les encantaba que les diera “shampoo”. Rascaba tan fuerte el cuero cabelludo que los pelos se nos quedaban electrizados y por supuesto, despeinados. Brincaba, corría, hacía magias y espantaba. Todo para hacernos reír.

No respetaba lugar, hora o gente. Recuerdo una vez que casi me ahogo con la comida, cuando en un ataque de risa, mi hermana escupió la suya sobre la mesa. Mamá no sabía si regañarnos o reír. Casi siempre terminaba riendo con nosotros.

Como hacía magias, yo pensaba que era mago de verdad. Recuerdo una noche que se fue la luz en la casa. Nos subimos a la cama de mis papás y, para que no nos aburriéramos o asustáramos, mi papá nos dijo que teníamos que cantar para que regresara la luz. ¡que venga la luz! ¡que venga la luz! Cantábamos los cuatro a diferentes ritmos. Alguien tenía que comenzar a contar y, al llegar al tres la luz iba a volver. Por supuesto, no llegó las primeras veces. Pero en cuanto mi papa dijo ¡tres! Los focos se encendieron y la tele comenzó a sonar. Mi hermana y yo abrimos los ojos y la boca bien grandes… ¡magia!

Como a papá se le dan mucho las payasadas, desde mi cumpleaños número uno fue el payaso de mi fiesta. Entones, mis primos y demás gorrones lo comenzaron a pedirlo para las suyas. Lo bueno es que íbamos a muchas fiestas. Lo malo es que hay niños que le pegan a los payasos y como yo sabía quién era el payaso, le pegaba a los niños.

No tuve fiesta de 15 años. Pero sí fiesta de 14 años. En las fotos de esa fiesta salgo espantosa: los dientotes llenos de frenos, flaquísima y el copete parado a fuerza de superpunk y crepé. Pero veo a mi papá con la misma emoción que en las demás fotos de cumpleaños.

Esa foto la subió un familiar a facebook. No me acuerdo de quien es el cumpleaños, pero me dio un chingo de gusto que no sólo yo me acuerdo con cariño de esas fiestas.

Esta canción me divertía mucho de chiquita, cuando mi papá ponía los cassettes en el coche.  Supongo que no es muy de niñas, pero me encantaba el ritmo y las palabras (nota mental: usar más la palabra "endina")


PD. Los gorrones también fue un hit en mi infancia. Acá el Chava Flores con el Loco Valdés y Mauricio Garcés, de las cosas que no hubiera visto sin you tube, snif

1 comentario:

Beto dijo...

¿Te ríes del gato viudo? Nomás falta que de la patita golpeada por el marido.