domingo, 13 de noviembre de 2011

Y un año después...



Día 30. Una canción que escuchabas hace un año

1. Para explicar el coraje como valor de Scrum, dibujé una gráfica en el pintarrón. En el eje Y escribí la palabra “huevos” y en el X “tiempo / esfuerzo perdido”. Entonces, a más huevos, menos pérdida de tiempo y esfuerzo. “Creí que los ibas a dibujar” me dijeron cuando terminé de hacer la gráfica. Entonces comencé a hacer un círculo que después borré. La gráfica se quedó en la sala de juntas principal unos 3 días.

2. Había un ringtone de esos nokia viejitos. Cuando sonaba, todos silbaban el final. Los jueves, que era el día de irse de borrachos, sonaba mucho más.

3. Otra vez en la sala de juntas. Hicimos enojar al Director General con un Prezi en el que dijimos que programábamos puro desperdicio. Recibimos mentadas de madre de los gerentes pero al final, conseguimos que nos compraran una herramienta de seguimiento de proyectos ultrachingona.

4. Se disculpaban conmigo cuando en vez de decir las empresarialmente correctas “áreas de oportunidad” hablaban de “cagadas”. No tardé mucho en emocionarme y soltar mis propias mentadas de madre. Algunas juntas después, dejaron de disculparse.

5. Estacioné mi coche en la entrada de la empresa y llamé a “mis hijos” para que me ayudaran a bajar el cartón de cervezas y los 3 six que había comprado. Llegaron los jefes y no tuvieron más que abrirles la puerta.

6. Después de un curso, llenamos las paredes de acordeones y cambiamos una parte de la herramienta ultrachingona de seguimiento de proyectos por post-its.

7. Estaban tan borrachos durante la posada, que no se dieron cuenta que tomaba pura agua. El bailar con todo mundo, cantar y tirar carrilla lo hice en mis cinco sentidos. (cuatro, tampoco iba a desaprovechar el tequila gratis)

8. Dejé a “mis hijos” con sus nuevos padres. Era lo que quería desde que llegué ahí, pero sí sentí rarito de soltarlos tan así de jalón.

9. En un bar y mientras lloraba, les dije que había decidido irme de la empresa. Entonces pusieron la canción de “Y yo no se mañana” y lloré más.

10. Estar en una lista de distribución nunca había sido tan divertido. No puedo decir más.

Un año pasó entre las firmas de “me quedo” y “me voy”. Hablando de esas mamadas profesionales que se ponen en currículum, crecí, aprendí y logramos enormidades. Pero de eso no es este blog y mucho menos este post. 

Este post es para recordar y agradecer lo que viví durante éste último año a un lado de treinta y tantos locos que, un poco más o un poco menos que yo, adoran esto de ser computito.

Sólo se me ocurre la Tijoux como música que comencé a escuchar hace un año.  Este video, mezclado con lo que pasa con los estudiantes en Chile me encanta.

2 comentarios:

Beto dijo...

Aw, debes ser una jefa maravillosa.

Y este fue el último día del reto, ¿verdad? Respiraré.

Rox dijo...

Sí, el último. También suspiro.