viernes, 6 de enero de 2012

El mojón de Navidá :)

-Ven a tomarle foto a la popó de tu sobrina -Me gritó mi hermana desde el cuarto de mis papás. 

Era el día de navidad y estaba cenando. Dejé a un lado mi plato de romeritos y corrí por mi cámara. 

Que mi sobrina cague es un evento importante ya que la escuincla de casi 3 meses es un poco estreñida. Momentos antes, los ojerosos y primerizos padres hablaban sobre biberónes con agua de ciruela. O apachurrarle las patas contra la panza. O sobarle las rodillas. Ya saben, esas técnicas milenarias para cagar. Así que cuando mi sobrina puso cara de bulldog colorado, realmente llegó la navidad. 

La "popito" era en realidad una mierda aguada y verdosa que escurría por fuera del pañal, hacia las piernas y espalda. ¡Hay que bañarla! gritó mi hermana. Papá dio una última mordida a la torta de bacalao. Mamá comenzó a sacar agua caliente de la regadera. Dejé la cámara a un lado y tomé el jugueteCaracol caraBrillante y músicaChingativa para entretener a la huerca mientras su mamá la limpiaba con toallitas húmedas. 

La escuincla en el jugueteCaracol recibiendo servicio completo

Cuando el agua estuvo tibia y llena la tina de plástico, mi mamá me entregó ropa limpia para la chiquilla. "Póntela en las chiches para que se caliente" me dijo y se llevó la ropa cagada para lavarla. Mi hermana se metió a la regadera con la bebé, donde la esperaba mi papá. Yo la seguí con mis enormes senos. 

La tina estaba sobre una mesa plegable, para no tener que agacharse durante el proceso limpiador. Papá tomó a la chamaca y la metió con cuidado al agua. La niña hizo ojos de caricatura japonesa y después sonrió. Yo había cambiado el juguete por la cámara y tomaba fotos desde afuera de la regadera. Mi hermana le enjabonaba su cuerpecito. Ggaggaggu decía mi sobrina. Cuando estuvo limpia, mi mamá llegó con una jarra de agua limpia para enjuagarla. La sacaron en una de esas toallas con gorrito que deberían existir para adultos. Mi hermana la vistió con un mameluco de Bolo mientras yo entretenía a la niña con el mentado jugueteCaracol con espejo. 

Quien sabe desde cuando que no hacía algo con mis papás y hermana. Digo, algo además de comer, platicar y esas cosas familiares. Me refiero a algo nuevo y diferente. Cómo cuando hacíamos juntos la comida, el quehacer o salíamos en bici. Además, siempre hay intrusos (queremos a los intrusos, pero ñe, es diferente). Algo para nosotros cuatro cinco. 

Y eso, es el mojón de Navidá.

2 comentarios:

Héctor Coronado dijo...

Los mocosos son una gran excusa para juntar a toda la familia en torno a ellos y con el sólo propósito de ver que estén bien, contentos y no cagados ni meados. A mí todavía me sorprende esa convocatoria que tiene la criatura (así le digo a mi sobrino) de juntar a al abuelo pasifloro, a la abuela beata, a los padres turulatos y al tío apaleafocasbebé.

Rox dijo...

jojojo me gusta eso de criatura. Suena a película B