viernes, 11 de mayo de 2012

Cuando el horno se empieza a quedar sin gas


El temor de quedar panzona a mis -casi- 37, es el mismo que tenía cuando era morra.  Antes, por lo que me faltaba por vivir, por la cochina sociedad, porque no era tiempo.  Ahora, por egoísmo.  Me gusta mi vida como está y no quiero cambiarla.  Tener un hijo es un gran cambio y compromiso.
 
Y no es que nunca haya querido tener hijos. De chiquilla, también jugaba a las mamás y más vieja, pensaba qué tipo de trabajo tener para poder atenderlos.  Pero las decisiones que tomé hicieron aplazarlo, al menos en un principio.  Después, decidí que no iba a embarazarme sólo porque el tiempo se terminaba.  Si no quise a los 26 y tampoco a los 28 y menos a los treinta y tantos, ni modo.

Pero cuando ya se te está quedando el horno sin gas, la gente empieza a joder.  Mi familia no.  Pero sí la gente.  Sobre todo cuando tienes una pareja estable.  Porque ya saben, es lo que sigue.  Se sacan de onda cuando les decimos que no queremos.  Entonces nos alertan sobre el “reloj biológico”.  Cómo si no supiera qué pedo con eso, con tanto tiempo cuidándome de quedar panzona.

La verdad, ahora tomo sus interesados comentarios con paciencia.  Él único que me hizo emputar fue mi ex ginecólogo.  Cuando le informé que no deseaba ceder a mis instintos primigenios de sacar chamacos por la vagina, me preguntó si mi pareja estaba de acuerdo. ¿Desde cuándo eso les importa a los ginecólogos? Yo sólo fui por un Papanicolaou.

Pero si de reacciones se trata, mi suegra es la que se lleva las palmas.  Lo reflexionó unos segundos y le dijo a mi viejo: Yo tampoco hubiera tenido hijos.  (Mi Maridaje es el último de ocho).

A veces, me pregunto en qué les afecta.  Si como dice Alaska, “mi circunstancia les insulta”.  Bah, tampoco creo que sea eso.  Yo culpo a las novelas de televisa y a tv azteca.

Hace unos meses que soy tía.  He visto y sentido cómo la escuincla trajo alegría y amor a mi familia.  Yo la adoro y me encanta ver a mi hermana en su papel de madre.  No dudo ni un momento la enorme felicidad que las amorosas madres pregonan.  Sin embargo, sigo sosteniendo que no es el único camino de ser feliz.  

10 comentarios:

Dib dijo...

Yo venía pensando que iba a leer algo relacionado con algún incidente culinario y me encuentro con este post.

Y chingada madre ¡Qué razón tienes Rox! Tú sí eres una mujer y no pedazos.

Mario dijo...

Pos ojalá tu galán se haga la vasectomía, y tu la de trompas, si no queremos que vengan perros indeseados al mundo cuandimenos bebes!! jaja


saludos
Mario

Osvaldo Rodriguez dijo...

La gente debe de ser respetuosa de la vida de los demás y si se atreven a preguntar eso, pues con la respuesta deben de tener... La vida de la demás es para respetarla y para que respeten la tuya!!!

Pacazzo dijo...

Tu se feliz y que el mundo siga girando!. Que los metiches y chismosos se vayan a meter con su mamacita! Cada quien tiene derecho a vivir como se le de la gana y - como bien lo dijiste- hay miles de maneras de ser feliz! Eres mi idola!! :)

Rox dijo...

Gracias chavos, snif :')

Sabina Darko dijo...

Que a toda madre con esta entrada.
(disculpe ud la expresión)

Yo tengo 28, no quiero tener chamacos, ni casarme.
Nadie màs lo entiende ni acepta, y a veces es temendamente encabronador estar soportando su minúsculo punto de vista.
Finalmente en la vida NO TODOS PODEMOS SER IGUALES ni tomar las mismas decisiones, simplemente todo se desplomaría.

Saludos Rox!

Anónimo dijo...

Ojala sigas escribiendo por mucho mucho tiempo y yo pueda leerlo.
Saludos

Anónimo dijo...

Hola Rox.
Te platico que cuando leí tu post estaba reviviendo un episodio de mi vida. Desde que tenía 14 años tenía claro que no me interesaba tener hijos, sí quería encontrar a una pareja, pero no me emocionaba criar bebés. En la preparatoria conocí, hace 25 años, a mi hoy marido que tampoco tenía interés en tener niños. El problema fue mi suegra que durante años me lanzó indirectas y mala onda por "renunciar a lo que me hacía mujer" y no darle más nietos. Al principio todo fue luchar contra corriente, pero ahora, a mis 42 años de edad, los familiares ya se hicieron a la idea de que nunca me voy a embarazar. ¿Y sabes qué? mi marido y yo somos súper-ultra felices, vivimos plenamente nuestro matrimonio y profesiones. Además, yo estoy convencida de que muchos de los problemas que hay en el mundo (contaminación, falta de trabajo, pobreza, mala alimentación) se deben a la sobrepoblación, así que me da gusto no contribuir con más personas en este planeta :)

Osvaldo Rodriguez dijo...

Aprovecho para desearte un muy feliz feliz cumpleaños Rox!! Realmente sabes lo que quieres en esta vida y eres una gran persona!! Sigue adelante con tus sueños... y tambien superando tus pesadillas

Cesar dijo...

Efectivamente hay muchas maneras de ser felíz, pero tener un hijo es algo indescriptible, yo tengo cuatro y en realidad aprendes tanto de ellos que para mí vale la pena, con todo y las privaciones que tenerlos te trae (no todo es miel sobre hojuelas, pero así es en todo); claro que como todo en la vida para conseguir unas cosas significa la renuncia de otras, no se puede tener todo. Tú decide y lo que decidas, o mejor dicho lo que decidan en pareja, está bien. Con Dios y mi familia (mi esposa y mis hijos) soy muy felíz, y si me fuera posible, siempre tendría un bebé en la casa, tienen una capacidad enorme de transformar a las personas.